miércoles, septiembre 27, 2006

85: Ya no es solamente un número




Hace unas semanas miraba la televisión y pensaba en los autores de MONTECRISTO, en los actores, en el cuerpo técnico, pensaba si llegaban a darse cuenta que estaban haciendo historia. No importa si ganan premios o si venden el formato, lo que hacen cada noche para provocarnos la “arcada del pasado” y la resaca indefinida de la memoria.
Entonces leí como Marcos, el nieto numero 85, se relajo mirando tele mientras esperaba sus exámenes de ADN, y mientras corrían las escenas de MONTECRISTO, cuando estaban en la cede de abuelas se vio a si mismo en una de las fotos y se reconoció.
Esa es la clave del éxito de esta novela, mas allá del raiting, cada noche conjura un golem de de carne y hueso, armado con la sangre, la memoria y nuestra mas terrible historia.

viernes, septiembre 15, 2006

El amanecer de la venganza: LA MEMORIA


A un día de cumplirse treinta años de la NOCHE DE LOS LAPICES

Es la telenovela más exitosa del momento. Todas las noches logra un promedio de 28 puntos de raiting. Es una historia de amor pero también es un reflejo de la historia argentina de los últimos treinta años.


Federico vive en capital y esta rozando los treinta años, es trompetista de una banda de jazz y después de unas cervezas para festejar el cumpleaños de su novia admite que no se pierde ni un solo capitulo de MONTECRISTO y la charla pronto deriva en la política, por valorar el talento y la valentía de volver sobre “los desaparecidos” cuando todavía la herida sangra.
En un shopping del norte de la provincia de Buenos Aires, una señora de cincuenta pasados, que desea aparentar al menos cuarenta, asegura ser fanática de la novela mientras mecha en la conversación el malestar que le provoca la baja en las jubilaciones a los miembros de las Fuerzas Armadas que afecta directamente a su padre.
Dos visiones que convergen cada noche alrededor de las diez y media para ver como un hombre traicionado, que lo perdió todo trata de recuperar su vida por medio de la venganza. Por que durante diez años en prisión aprendió que la justicia es solo uno de los muchos atributos del poder.
Dos visiones que son dos Argentinas, la memoria y el olvido, mezclados en una ficción que los une como lo haría el forjado de una moneda compleja parecida al “Zahir” de Borges, esa que solo al ser vista una vez se vuelve una pesadilla para la mente, una condena en el recuerdo.
La historia original, el folletín de Alejandro Dumas de más de ciento sesenta años de antigüedad contiene la vigencia del amor, la traición, la venganza y la justicia. Pero el fuerte contenido político del original obligo a los autores de este MONTECRISTO del siglo veintiuno a tratar de recrear ese microclima post napoleónico con la misma intensidad que la de su predecesor.
Indagaron la historia reciente en donde la corrupción, las crisis económicas y sociales no parecían alcanzar al horror, el dolor y, para algunos, la controversia que emanan de los años oscuros de la última dictadura militar.
La ficción combina la estructura del folletín con un repaso quirúrgico de los últimos treinta años de historia. Santiago Díaz Herrera (Pablo Echarri) es, a principio de los años noventa un joven abogado orgulloso de su padre que en plena época de los indultos planea reabrir la causa de la desaparición de un sindicalista de apellido Lozano.
La causa involucra el pasado del padre del mejor amigo de Santiago, Alberto Lombardo (Oscar Ferreiro) que asistió el parto de una joven detenida en Campo de Mayo y cuya hija fue apropiada por su captor, “El capitán me la prometió” dice Lisandro (Roberto Carnagui) regodeándose en la impunidad del robo.
Los últimos treinta años de historia pasan ante nuestros ojos a través del delicado prisma de la ficción forjado por la pluma de Marcelo Caamaño y Adriana Lorenzom.
El Proceso de Reorganización Nacional es el pasado cargado de dolor para Victoria (Viviana Saccone) y de dudas para Laura (Paola Krum). Mujeres que representan, respectivamente, el presente y el pasado del personaje de Santiago. Los tres atrapados en ese limbo del tiempo son victimas de los designios de la familia Lombardo.
Los Lombardo personifican ese sector de la sociedad que siempre se beneficia de la cercanía del poder. Asistió con colaboración durante la dictadura, luego utilizo esos “contactos” para armar una red de lealtades dentro de la justicia y la política. Por momentos suelen parecerse a esos empresarios, de trágico destino, que durante el menemismo trataban de ostentar el lujo y las silicotas de sus jóvenes amantes.
Pero algo hace intuir que la trama habrá de ligar a Lombardo Padre a una estructura de poder más antigua, quizas con conexiones que devengan del oro nazi. Pero eso es tan solo una suposición que el tiempo se encargara de refutar o afirmar.
El aporte artístico de la novela es innegable, recupera un clásico con los atributos técnicos y narrativos de la televisión moderna. Planos cerrados; enmarcados detrás de siluetas y sombras, un estilo musical propio que persiste aun en las versiones vendidas al exterior, diálogos profundos que no dejan de privarse de monólogos sustanciosos y sentimentales.
Sin embargo, esta historia de venganza, que mezcla el melodrama y el policial, maneja un don mucho más preciado y precioso: La memoria. La venganza esta en manos del recuerdo, por los que ya no están, por los que perdieron la identidad y la vida, por aquellos explotados y condenados por un sistema perverso al que solo le interesa el dinero y la acumulación de poder.
Treinta puntos de raiting están empezando a armar una “conciencia” colectiva. Aparecen las Abuelas de Plaza de Mayo, la búsqueda, las lagrimas secas que pertenecen a los que se no están.
Se dibuja, entre escenas, la memoria de la generación robada y aparecen los Libros de Rodolfo Walsh y la magistral semejanza de la historia de su nieta con la de Victoria.
La magnifica pluma de Walsh relata el estupor del crimen; como su hija protegió a su beba en un placard para luego subir a la azotea de su casa y gritar ante ciento cincuenta soldados que ellos no la mataban, ella elegía morir.
Esa Vicky de año y medio se mixtura con la Victoria de Viviana Saccone y el tiempo vuelve a pertenecerle a los ausentes. La ficción venga la perdida y el horror, desanda el camino del perdón, el punto final, el indulto y las prisiones domiciliarias. Deposita cada noche en todos los televisores la memoria y la vida.
Es por eso que esta vez es el turno de los muertos, de los desaparecidos. No importa cuantas marchas de desagravio, ni cuantas veces se esgrima la excusa de una guerra imposible entre quien tiene el poder de Estado y los que solo están en la calle a merced de sus propios dirigentes que pasaron a la clandestinidad y continuaron la lucha sin velar por ellos.
La batalla por la memoria se gana todas las noches, escena por escena, punto por punto, persona por persona, creando dudas, discusiones y remembranzas de la noche más larga de nuestra historia. La noche que nos dejo solos: Hasta que llego el amanecer de la venganza.

miércoles, septiembre 13, 2006

REFLEXIONES DE UN DESTINO REDENTOR





El trato había sido simple: cinco mil pesos por una bala. Los detalles se venían arreglando desde hacia meses; la victima era un joven activista sindical que estaba causando demasiados problemas a la patronal de una metalúrgica. No le interesaban los nombres, su trabajo era simple, actuar, cobrar y desaparecer. Los nombres y las señas, eran peligrosas piezas de un rompecabezas que no le correspondía armar.
Miro el reloj, mientras se apoyaba con cansancio sobre la barra del bar. Pidió una ginebra y a través de la ventana contemplo, las luces de la calle mecerse con el viento como péndulos de oro puro colgando del aparador de una joyería. Sintió el ardor de la ginebra descender, lentamente por su garganta, y como otras tantas veces pretendió que su innegable presencia le infundiese coraje.
Esta ves no ocurrió.
Vio su propio reflejo sobre el espejo ubicado, detrás de la maquina registradora y las botellas multicolores de licor y reconoció en sus rasgos afilados y decolorados, la presencia del hastió. Tal vez de la culpa. Cerro los ojos y una espiral de recuerdos controlo sus pensamientos; sangre, lagrimas y pedidos de misericordia desentendidos, mezclándose con sus propias manos y sus propios actos.
Alguna ves pensó, que jamás se cansaría de su trabajo, que era uno igual a cualquiera. Pero por las noches, en el agudo silencio de la oscuridad, el sueño se volvió una compañía ausente que termino por sembrar en su alma la fatiga y la condena.
Ahora, estaba allí mirando su reflejo descomponerse en luces y sombras de agonía, muerte y responsabilidad. Ya no necesitaba el dinero, podía dar la vuelta y anular el trato, pero para su pesar era una persona de palabra.
Pago con un puñado desordenado de monedas y billetes, se puso de pie con convicción y observo a su gemelo invertido, en el espejo. Le propino un guiño y sonriendo con desdén amargo se dirigió a la cita.
Afuera, el cielo se había ennegrecido de tormenta, que no tardo en dehojarce, lentamente, sobre su rostro, como las delicadas caricias de una amante omnipresente. La espera era el peor de los transes, en todo momento, sentía posarse sobre sus hombros, la mirada inquisitiva del demonio que reía de su temor, y que con palabras adulatorias alimentaba el conjuro del valor.
El tiempo se detuvo en un repentino segundo de duda, luego retomo su marcha lentamente. Con un gesto de confianza saco el revolver de su cintura y visualizo al joven sindicalista entre un tumulto de personas. Levanto el brazo y fijo el blanco, por un instante, la presa y el cazador se miraron a los ojos.
Oprimió el gatillo mecánicamente, la bala surco el aire como un relámpago contenido en una tempestad de lentitud, y antes, de que el proyectil impactase, la culpa le obligo a cerrar los párpados.
Espero los gritos, los llantos aterrados, los sonidos desesperados del crimen pero solo escucho el silencio de sus pensamientos y los murmullos del arrepentimiento. Luego percibió un calor redentor volcándose sobre su frente como el agua bendita de los bautismos. Respiro profundamente y un dolor penetrante circuló a través de su cabeza como un incendio incontrolable.
Abrió los ojos lentamente, las tinieblas y los fulgores de la realidad, se reagruparon como los gajos inconscientes de un sueño. La confusión pobló sus últimos suspiros cuando frente a sí, vio su propia imagen sosteniendo un arma humeante.
Antes de que su cabeza, deshecha por el disparo, chocase con el piso agradeció la liberación de haberse convertido en la victima.

sábado, agosto 19, 2006

EL ANATOMISTA DE LA MUERTE


El medico despertó con asco y desazón. Los vapores del laboratorio estaban contaminando sus sentidos y descomponiendo su estómago. Se levantó, lavó su rostro como todos los días y contempló, por un instante su imagen decolorada en el espejo. Recorrió, con la punta del dedo índice, el contorno de sus facciones y pensó en su trabajo, “Un arte” murmuró con vanidad.
Su labor era la de preservar la apariencia de los vivos cuando la muerte cerrara sus manos sobre ellos. Un cuerpo tras otro perfeccionaba la técnica, restauraba heridas y momificaba gestos con una naturalidad sorprendente. Ahora su único trabajo era ella. Volvió la vista al laboratorio y observó el reposar desnudo de la mujer. Una mezcla de lujuria y vanagloria recorrieron sus sentidos. Escuchó tiros a lo lejos y comprendió que era hora de culminar su obra, “Serás la mejor”, pensó en silencio y comenzó a vestirse.
Su ropa, perfectamente pulcra, poseía un perpetuo y repugnante olor a formol.
Descubrió el rostro de la mujer. Allí estaba, con expresión santa, la dueña de las polémicas; la artífice, conciente de miserias y alegrías. Ahora, fríamente muerta, era solo el recuerdo de glorias pasadas, una luz apagada en sus propios rencores y en su propio calvario.
El medico se inclinó y observó con detalle el color de las venas. El azul profundo, obtenido por los líquidos conservantes, colmó sus pretensiones. Verificó, con clínica mecánica, la posición de los músculos y de los huesos; la textura de la piel y la consistencia de la carne. Donde hizó falta inyectó más conservantes. Con cuidado abrió los ojos y contempló las pupilas que, de tan intactas, le provocaron escalofríos.
Se incorporó y tuvo la sensación de que la perfección del cuerpo era extrema, como si un sueño extraño hubiese atrapado a la mujer y la hubiese mantenido, en cuerpo y alma, oculta de la muerte. Sabía que no era posible. No estaba viva en realidad. Pero era finalmente incorruptible. Eterna.
A lo lejos se escucharon sirenas y tiros. A través de la ventana un reflejo anaranjado inundaba uno de los lados del laboratorio: un incendio, en el puerto, comenzaba a hacerse infernal. Temió por el inflamable estado de su trabajo. Acarició el cabello de la mujer y sacando un llavero del bolsillo se aproximó a una sala contigua.
En el recinto con llave moraban, en distintos cofres, las réplicas de ella acuñadas en cera. Dormían por igual el estado indiscutible de su perfección. Solo un avezado patólogo podría haber descubierto la diferencia entre la mujer y sus hermanas.
Decidió que era tiempo de hacerla descansar y convertirla en un objeto de observación, admiración y devoción. La depositó en una cámara negra y con el arte propia de un mago ó un espiritista, hizo pendular el cuerpo sobre unos hilos invisibles.
La perfección extraordinaria de su trabajo, hacía que los visitantes se descompusiesen de estupor y sorpresa. Él los espiaba entre las cortinas, en la oscuridad sus gestos se colmaban de vanidad y en privado volvía a pensar en ella. Antes de dormir, todas las noches, pasaba a verla. Permanecía horas de pie, solo observándola. Ensimismado con los ojos perdidos entre la devoción y la pasión. Pero todo aquel ritual comenzaba a ser parte de una obsesión.
Durante tres años dedicó cada minuto de su vida a perpetuar la perfección de la muerta. Observando y mirando consumaba el deseo. Malsanamente, es cierto, pero sabia que en el fondo ella le pertenecía. La había hecho renacer, como un Fénix glorioso. Era su segundo padre. Pero reconocía, pese a sus anhelos, que la posesión de la mujer era efímera. Pronto llegarían a reclamarla para conseguir con su vida, suspendida en muerte, nuevos triunfos. Nuevos años de poder.
Se pregunto por el general (¿Dónde estaría ahora ?). Él había sido el más interesado en conservarla. Después de todo ella era su esposa y habían compartido además de la vida conyugal, una próspera sociedad política. Pero ahora él estaba exiliado y prófugo y el gobierno militar que lo reemplazaba tenia demasiado interés en destruir todo aquello que recordase al antiguo régimen. Por primera vez tuvo miedo. Temió que la lastimaran, la quemaran ó la enterraran, y así corrompiesen su perfección y la vez su trabajo.
Como suele suceder con el advenimiento del miedo, los recuerdos regresan con la fuerza de la trascendencia. Volvió varios años hacia el pasado; allí estaba ella, viva aún, se esforzó por rememorar con detalles aquel fugaz momento pero no pudo.
No era bonita, pero de su personalidad emanaba un magnetismo singular. Si no se cruzaba con ella más que un par de palabras, se pensaba que era reservada; pero, en realidad era una rara mezcla de vulgaridad y carácter. Una dama admirable pero salvaje. Se notaba que el general, en selectos círculos sociales, la influenciaba de sobremanera a los efectos de adormecer sus peculiares características. En los palcos, en los actos, ella era realmente libre; gritaba, se conmovía y se comportaba amparada en los sentimientos, humanos más primitivos y básicos.
Ella no le dirigió la palabra, no supo entonces que el médico la observaba con atención y que en el futuro el preservaría la imagen de su vida con extraordinaria maestría. Al anatomista le hubiese gustado poseer mas remembranzas de aquel momento, para recrearla luego con mayor perfección.
El sonido intermitente del teléfono, lo hizo regresar a la realidad. Del otro lado, su saludo fue respondido con sequedad por un coronel, de apellido alemán que le hizo saber que debía ver a la mujer cuanto antes. Buscó excusas pertinentes pero el militar con un típico comportamiento autoritario le reitero que debía verla con urgencia y que salía para el laboratorio.
Supo entonces que debería despedirse de ella. La madrugada se diluyó lentamente y las sombras de la noche se fueron consumiendo en luz. El médico estrechó lánguidamente la mano que le ofreció en saludo el coronel. El militar encendió una pipa y sacó del maletín varios folios en cuya tapa se podía leer “Secreto”.
- He venido en representación del gobierno, créame, que esto me da muchísimo pudor.
El anatomista lo miro sin entender.
- Realmente no comprendo de qué está hablando.
El coronel esbozo una sonrisa sarcástica y dio una calada profunda antes de retomar la palabra.
- Estos documentos dicen que usted se niega a devolver el cuerpo de... bueno “la señora”, por que el gobierno, ahora fugitivo del general le adeuda dinero.
- No es así, he cobrado en término, la conservo aquí por que esta a salvo y por que he dado mi palabra a su madre. He prometido velar por ella.
- Vamos, estamos solos, la deuda de dinero no es lo único que esta en estos informes. Aquí dice que usted se ha obsesionado con ella. Que la ama...Me da asco pensarlo.
El médico miró al militar con profunda vergüenza pero no admitió nada, algo en aquel hombre lo hacia desconfiar.
- No sé quién es usted, pero me ofende su falta de respeto hacia la señora.
- "Señora", qué ironía, llegar al presidencia montada en el calor de las sabanas. Lamento decirle que el gobierno pretende darle sepultura y he sido asignado para ello.
El militar recogió los informes y se puso de pie extendiendo lentamente su mano marcial.
- Soy el coronel Mori Kroenig, ahora nos conocemos. Tiene dos días para acondicionar todo. Nosotros nos encargaremos de ella. Lo haré personalmente.
El médico sintió escalofríos, vio en los ojos del militar el fulgor que veía en los propios al mirarse al espejo. Pedro Ara supo entonces que el coronel tendría en su poder por mucho tiempo, el destino, la eternidad y el cuerpo de Eva Perón.

martes, agosto 15, 2006

GATO


Puede, a simple vista, parecer receloso, interesado y antipático pero no lo es.
Todas sus actitudes y cariños encierran algo de misterio y hacen que nuestro afecto se debata entre la protección y la desconfianza.
Toda él ó ella parece brindar solo aquello que no limite ó comprometa su libertad. Esta con nosotros por que quiere, no por que nos quiera. Aunque tal vez a su manera lo haga.
Sus ojos son esferas asombrosas y vivas; se cierran a la luz en forma diamantes oscuros y se abren como misteriosas lunas negras en la oscuridad. Si observamos su perfil, sus ojos se transforman en cristalinas pompas que parecen de jabón.
Sus bigotes, del ancho exacto de su cuerpo, son su extremidad mas sensitiva y como un equilibrista abesado, ellos son su manubrio de equilibrio en las finas cornisas y en los estrechos lugares. Tiene permanentemente una mueca graciosa, como si riera de todo.
Las orejas se yerguen firmes y expuestas, sin temor exhibe la cavidad interior del oído como si se tratase de un túnel que permitiese explorar su cerebro y así su mente y así sus sentimientos.
El cuello es fino y frágil y es el mayor se sus placeres recibir en el todo el afecto posible. Con el placer, con el cariño y con el agradecimiento, sobreviene el ronroneo. Una especie de sonido continuo y misterioso que se propaga en nuestros sentidos como un viento cálido.
Su lengua es rugosa, como la lija, y parece desconocer el dolor que ella nos provoca cuando lame nuestras manos con complacencia.
Su cuerpo, es al tacto, es una composición de sensaciones y contracciones que reflejan su amor ó su rechazo. La columna solo termina cundo nuestras caricias se detienen, casi siempre al final de la cola. Sus patas son cálidas y compasivas pero las garras que en ellas posee pueden provocar el mas insoportable de los ardores.
Su andar es siempre seductor y seguro como si fuese una musa o una aparición. Es silencioso y cautivante, puede recorrer con gracia y agilidad el rededor de miles de objetos sin moverlos. La torpeza es una característica ausente en su personalidad.
De su especie suele decirse que tiene siete vidas ó nueve, dependiendo de la leyenda. Que los que son negros traen mala suerte y son la reencarnación de las brujas. También es común escuchar que cuando se quedan inmóviles y contemplan el vacío imnotizados, observan en realidad el paso ausente, a nuestros ojos, de algún espíritu.
Son personajes milenarios sus figuras recorren el mundo desde las pirámides del lejano oriente hasta las paginas contemporáneas de miles de libros. Son irreverentes, sin que se les pida se unen a alguien solo por su afán tácito de odiar la soledad, aunque sean solitarios. El misterio y la personalidad recelosa los convirtieron en el objeto de adoración de miles de escritores, desde Chandler a Borges y desde Poe a Soriano.
Lo que nos atrae de ellos es la incógnita que rodea su vida. Es el de conservarse salvaje, inconquistable y altivo. No somos sus dueños solo compartimos juntos la jornada, que indefectiblemente, nos conducirá al final.

miércoles, agosto 09, 2006

LA CARTA



Varsovia, 15 de septiembre de 1943

Estimada Doctora Gutiérrez:

Le envío estas simples líneas para felicitar sus logros en el campo de la medicina. Vamos, no se sonroje, sé que recién se ha recibido y eso ya es un mérito indescriptible en esta tierra de fracasos y mentiras. Usted será una buena profesional y, créame, sus “esfuerzos” serán bien recompensados ética y económicamente
Se estará preguntando, a estas alturas, a qué se deben estas palabras de buen augurio.
Bueno, quiero dejarle en claro que son enteramente desinteresadas y genuinas. Sí, lo sé,
¿quién soy?
Es, realmente, una pregunta interesante. Me la imagino sentada en su precario escritorio de residencia, revolviendo el café amargo mientras su frente se arruga con preocupación. Y no he de hablar de su bata abierta, pues deja entrever un vestido demasiado sensual para las rondas matutinas.
Todo es por el doctor Ramírez. Esa infame atracción que comparten es verdaderamente un insulto a la profesión y ni que hablar de la moralidad, pues él es un hombre casado.
Qué dirían sus padres si se enteraran?. Allá, perdidos en un pueblito de Formosa, esperando que su hija sea una mujer digna, una doctora exitosa en la capital, mientras ella, sin recelo se sumerge en sábanas ajenas para llegar a obtener un buen rédito.
No se ponga así, no rompa la carta. Sopórteme un poco más.
Se acuerda de Emilia?.
Su amiga formoseña, a la que traicionó, robándole su primer novio. Ese remedo de estudiante, que no era mas que un delincuente disfrazado. No perdió mucho con aquel desengaño, pero a partir de ese momento se propuso no involucrarse con nadie, a menos que hubiese una buena recompensa, económica por cierto, que la espere a la vuelta del éxtasis.
¿Quién soy?
Digamos que un acreedor. Usted me debe algo. Y voy a cobrarlo.
No intente evocar sus errores en busca de mi persona, no podrá encontrarme en sus recuerdos. Lo que me debe no es negociable, lo siento y debo cobrarlo con diligencia. Me es requerido.
Estoy terminando unos negocios enormes y extenuantes en Europa pero estimo nos veremos dentro de un par de años.
Sé qué va a hacer. Romperá esta carta y olvidará todas sus palabras. Todos lo hacen.

Nos veremos muy pronto, cordialmente.

LA MUERTE

lunes, agosto 07, 2006

Id Love to Change the wolrd (peace for everyone)

Una reflexion sobre la paz que necesitamos. Los hombres que dieron su vida por ella y los que padecen la muerte...

UNA NOCHE DE LLUVIA



El cielo, como un telón de seda negra, observaba con ojos invisibles la escena; unas pocas flores marchitas sobre grumos húmedos y deshechos de tierra y un olor de recuerdos en descomposición que se elevaba en el aire como un perfume barato.

De rodillas, contenía el llanto, mientras la lluvia se volvía frenética y cada vez mas helada. La noche estaba desplegándose tras la tormenta y las estrellas ausentes centellaban en las lagrimas que habían comenzado a caer de sus ojos.

Unas cuantas huellas de pisadas desaparecían con la lluvia, y una par de colillas de cigarrillos, de amigos quizás, empezaron a nadar hacia la alcantarilla y hacia la perdición. Tal vez hablaron de ella con melancolía, pero en realidad sabia que solo habían acudido aquella mañana para comprobar que ya no habría de volver.

Su aliento se cristalizo en el aire, de pronto. Un hombre a sus espaldas la estaba observando. Se volvió lentamente y vio primero una pala y luego unas botas gruesas de lluvia - Disculpe - dijo el desconocido - pero necesito quitar las flores antes de que cerremos.

Se puso de pie y una brisa suave se coló en sus ropas mojadas - Que hora es ? - pregunto con un hilo de voz que pareció mas un suspiro que el inicio de un diálogo casual.

- Son casi las seis y media - respondió el desconocido levantando algunas flores con la pala y arrojándolas a un tacho de lata, como se arrojan los sueños perdidos a la inclemente realidad. - La conocía ? - pregunto el extraño, jadeando por el esfuerzo y el frió.

Miró la tumba con detenimiento, con tristeza contenida, vio su propio nombre sobre la lapida y sonrió - Algo así - dijo antes de comenzar a caminar hasta perderse entre la tormenta, la noche y el olvido.

domingo, agosto 06, 2006

Es solo Una cuestion de actitud

Anime y mas. Vuelven los videos!

miércoles, agosto 02, 2006

MOSCA



Mis piernas se extienden múltiples con rápidos y ágiles movimientos. A simple vista, de tan delgadas, dan la apariencia equivoca de fragilidad sin dar muestra de lo seguras y firmes que son. Parecen calcular por sí mismas la confiabilidad del terreno. Son capaces de proezas dignas de malabaristas, me han convencido de ello en mil y una huidas.
Agito mis alas con aparente nerviosismo cuando en realidad obro calmadamente. Mi cuerpo no posee carne, sólo nervios que funcionan con rítmicos impulsos de algo parecido a la electricidad. Mi piel, verde en su extensión, esta cubierta de vellos sensitivos, los que suelen advertirme cambios repentinos de brisa y peligros inminentes. Mis miradas son cientos, todas distintas; penden sobre mi cabeza como un faro sobre la playa. Mi boca es cónica y extensa.
Lamento la ausencia de la calma. No duermo. No reposo. Siempre estoy alerta. Siento permanentemente la amenaza, nunca sé de qué se trata, pero siempre esta allí, esperando por atraparme. Aguardo como un condenado en el patíbulo de la cárcel más grande de todas, el mundo. Me he convertido en un ser receloso y desconfiado. No ha sido a propósito; todo en mí es consecuencia del obrar perverso de la naturaleza.
Ahora puedo sentir el deleitable olor otra vez. No está muy lejos. Es penetrante, atractivo y, aunque parezca extraño, mis ojos pueden percatarse de su presencia, como si se tratase de una fantasmal luminiscencia. Lo ansío, lo deseo, mi boca se colma de saliva. Sé que proviene de la lenta descomposición de un cuerpo, no me da asco, la sola idea de saborear a la muerte enciende mis sentidos.
Estoy cerca. Me sumerjo en el éxtasis del aroma, dejando que mi cuerpo caiga en él como lo hacen los hombres al arrojarse al arroyo. Llego a la fuente, algo confundido por la pasión que se funde en mi estómago. Su color tiene el fulgor de las divinidades, su consistencia es tierna como los frutos maduros de la selva. Poso mi cuerpo sobre él, tiemblo de deseo. Como un impulso devuelvo y observo como los ácidos del liquido comienzan a disolver a mi presa. Creo que es el cuerpo marchito de un hombre de poco más de treinta años, sus ojos perdieron el reflejo de la vida y se transformaron en piedras opacas. Pese a todo, aún no ha muerto, como una imperceptible brisa puedo escuchar la letanía de su respiración.
Por un instante, me paralizo. Contemplo el momento, miro el alimento con el mismo respeto y devoción que reflejan los ojos cristianos durante la comunión.
Me inclino con cuidado y dejo que mis labios toquen lánguidamente la carne deshecha. El simple contacto dispara a furia el hambre y comienzo a sorber con fuerza. Mis ojos se nublan y por un momento puedo experimentar los sentimientos de la carne. Muriendo parte de un todo. Consumiéndose sin obtener de su vida más gloria que la de saciar mi apetito.
Lentamente el hombre muere. El aroma de la descomposición se hace más fuerte e internamente veo su cuerpo como un manjar infinito. Lo sobrevuelo como un terrateniente dichoso. Es mío. Ahora y hasta el momento en que se consuma para siempre.

domingo, julio 30, 2006

Homenaje



UN FINAL FELIZ

(Tributo a Truman Capote)

Escena. Un bar a las afueras de Los Ángeles, un tanto obscuro, nublado por las tinieblas de los cigarrillos nocturnos y los vapores, invisibles, de las bebidas de cuerpo voluptuoso como el whisky y el ruhm. Pasa de la medianoche, llueve copiosa y fríamente; las gotas parecen agujas hipodérmicas que se clavan en las venas del asfalto. Apenas hay tres clientes, cuyos ojos apagados de borrachera son faroles que iluminan la nada.
Tengo los codos apoyados sobre la barra, ya, no hay más trabajo y mis piernas lo agradecen. Dejé la bandeja en su lugar y terminé las pocas paginas que me quedaban de “Desayuno en Tiffanny´s”. Por unos minutos sentí deseos de dejarlo todo, ser como Holly Holightly, la protagonista del libro, una mujer cuyo oficio es el de ser viajera; Pero solo soy una mesera de medio tiempo, sin dinero y con un futuro, demasiado incierto.
Luego recordé el final de la novela: Holly, engañada y perseguida, abandona a sus amigos habiendo sido presa de su estándar de vida. Siempre quiso ser la esposa importante de alguien y sólo logro ser recordada por alguien, que tal vez, la amó. Suspiré y reconocí que no quería terminar de esa forma, tan solo queria poseer la misma entereza y el mismo carácter, para algún día dejar mi trabajo mediocre y salir al mundo. “Sueños”, dije con sarcasmo y continué mirando, como los borrachos, la nada.
La puerta se abrió dejando entrar la helada brisa del exterior, que olía a pecera sucia y olvido. Una mujer de anteojos negros entró algo apresurada y se sentó en una de las mesas del fondo. Se quitó las gafas, ocultando su rostro expuesto, en las sombras fantasmales del bar.
Con desgano, me acerqué a preguntarle si deseaba tomar algo. Sus ojos azules eran melancólicos como los de los desterrados, sus gestos cargaban con la congoja de los funerales. Creo que intuyó mi descubrimiento, bajó la vista balbuceando que sólo tomaría un café negro.
Preparé la taza con cuidado, observando sus movimientos en las sombras; había encendido un cigarrillo rubio, con la vista fija en la puerta. Su cabello era fino, delicado, de un rojo-fuego brillante como el oro puro de las joyas antiguas. Sus dedos tamborileaban impacientes el mantel champagne y la mesa.
Cuando vio que me acercaba con la taza volvió a colocarse las gafas, -Doble -dije- cortesía de la casa. Agradeció con una sonrisa efímera y teatral.
Volví a la barra y abrí nuevamente el libro que había terminado, para simular una lectura y así poder observarla. Con nerviosismo, arrojó una pizca de azúcar y revolvió furiosamente el humeante café con los ojos clavados en la entrada. Esperaba a alguien, era indudable.
Uno de los borrachos se puso de pie, entre mareos y maldiciones. Tomó el último trago con ira para luego caminar tambaleante hacia la salida, sin decidir si salir o desmayarse. Se infundió coraje como un gladiador romano y abrió la puerta de par en par, acomodó su saco y salió a la líquida intemperie de la lluvia. La hoja había comenzado a cerrarse, en su chillido marchito, cuando las manos de un hombre le impidieron continuar su letanía.
Miré a la mujer, en las sombras, pues el persistente sonido de sus dedos al tamborillear la mesa se había detenido. Era a él a quien esperaba. Bajo la débil luz de la entrada, distinguí sus rasgos; Alto, delgado, de ojos oscuros y profundos, también en él se percibía una tristeza absoluta.
Miró hacia los lados, antes de sentarse frente a ella; ambos sonrieron con la candidez de los un niños al cometer travesuras y luego se tomaron de las manos.
Me aferré a las tapas delgadas del libro, como los náufragos a un salvavidas en medio de la tempestad, y los observé sin culpa ni decoro.
A simple vista parecían amarse mas allá de la comprensión y ese cariño desmedido era una virtud envidiable. Luego comenzaron a batallar con palabras, como enemigos irreconciliables. No pude descifrar la discusión pero algo entre ellos estaba quebrándose como el cielo gris en el exterior. Ella lloró y negó, él bajo la cabeza mientras hacía girar una alianza de oro que se ceñía a su dedo anular, como la cadena a un preso lo liga con su condena y su destino.
Quiso detenerla, sus ojos, sus manos y sus palabras se desesperaron por hacerlo, pero no pudo. Ella secó sus lágrimas con amargura y salió del bar. Pude verla a través de la ventana, estaba de pie dejando que la lluvia se uniese con su llanto. Al volver la vista lo vi junto a la puerta, dibujando con los dedos la figura de la mujer sobre el cristal empañado. También estaba llorando cuando salió, no tuvo que llamarla para que ella se volviese.
Se miraron, tal vez sonrieron; luego sus cuerpos se mezclaron en una abrazo eterno como el conjuro de los besos que compartieron ante la mirada de la noche deshecha de lluvia. El tiempo se detuvo para retenerlos como una postal instantánea de felicidad. También se paralizó el humo de los cigarrillos, el hálito de los borrachos del bar, el tránsito en la calle y la bruma de la tormenta. La visión de aquellos amantes irradiaba una felicidad trágica, una sensualidad secreta, una especie de magia, escapada de los sueños o de los cuentos de hadas a la hora de dormir.
La lluvia se detuvo, cuando caminaron por el bulevar y fueron engullidos por la solemnidad de la noche. No volví a saber de ellos pero, junto a la propina, él había dejado el anillo. Tal vez ahora sean felices.
La madrugada estaba desapareciendo con las primeras luces del amanecer; decidí dejar el bar y descubrir el mundo, como Holly Holightly. Era hora de ocupar mis noches en otra cosa que no fuese escuchar relatos amargos de infidelidades y desengaños. Escribir quizás.
Empecé por esta historia; ya habrá tiempo para finales tristes cuando el dinero no alcance a fin de mes.

jueves, julio 27, 2006

Contame un cuento...

Durante mucho tiempo deambule por ahí con un puñado de cuentos con los que no sabía muy bien que hacer. Los registre y los guarde. Como nadie escribe para que no lo lean, el blog es magnifico para publicarlos y quizás, algún día, se vuelvan guiones y así imágenes.



EL HOMBRECILLO DE LOS TRATOS


Muy pocas veces he ido al campo. En realidad no me gusta. No mas bien, me aterra. Dos hechos trascendentes han reafirmado y me han hecho profiar en mi actitud.
El primero ocurrió, cuando tenia apenas diez años y había ido con mis abuelos a Azul, un pequeño pueblo entre Buenos Aires y Bahía Blanca. Volvíamos del monte en medio de la noche y mi tío, en un arrebato aventurero decidió dejarnos en el auto para pescar en un arroyo que, apenas, había escuchado a lo lejos.
Mire a mi alrededor, mi tía, mi abuela y mi hermano sonreían con desdén y en la penumbra impenetrable comenzaron a hablar mientras hacían deambular el mate en la ronda que conformábamos.
Me arrellane en el asiento y trate de no pensar en los aullidos, las luces y los gritos que sorteaban la oscuridad en dirección al auto. Pero el temor fue en aumento; no veía mis manos, ni a mis acompañantes y el ardor del terror comenzaba a subir por mi garganta mientras unas lágrimas de cobardía se desprendían de mis ojos.
Tome aire y salí a la ruta. Llame a mi tío, intentando que los sonidos dispersos en la negrura de la llanura hecha noche, no me afectasen.
Al cabo de unos minutos, mi tío con la caña en mano, apareció entre los arbustos, refunfuñando que cuando a los hijos de la ciudad se los saca de debajo de las luces de las avenidas, se transforman en cobardes llorones que suplican civilización.
Esa no fue la ultima vez que estuve en el campo. Hace tres semanas volví de Misiones con el firme propósito de jamas volver a pisar, ni campo llano, ni selva, ni bosque, ni desierto o sabana.
Lo sé, les parece ridículo que sacrifique la belleza de la naturaleza por la existencia y la presencia, del orden y el amparo de las ciudades. Pero soy una persona reprochable, en varios aspectos, aun más graves que este. En fin me ha tomado cincuenta años aprender a soportarme, no espero que ustedes lo hagan ahora.
Hace tres semanas recibí el llamado de un baquiano que decía ser el arrendador de un campo que Aníbal Alvarez, un amigo de la infancia tenia en Misiones. Me pedía, me suplicaba, que viajase pues había ocurrido un accidente muy grave.
Anibal Alvarez, había sido mi compañero en el normal 12. Entonces, era un joven dinámico con una fuerte inclinación a los cálculos y las matemáticas y por ende era un sujeto que se creía capaz de cualquier empresa. Desde escribir una novela hasta reparar un auto, pasando por la maestría al jugar ajedrez y tocar el piano. Esta especia de personalidad avasallante y emprendedora seria su marca personal a través de los años.
Recuerdo que en una oportunidad llego a comentarme que en las clases de álgebra que dictaba en la facultad, debía interrumpir con frecuencia los temas abrumado por los aplausos que los alumnos le prodigaban a su fabulosa capacidad de enseñar. Siempre pense que aquella anegdota fue una experiencia que exagero para impresionarme.
Nunca fuimos íntimos, por su arrogancia y su autoritarismo disimulado, pero algún capricho del destino nos volvió inseparables amigos, de esos que se toleran en vez de amarce.
Cuando llegue a Misiones, mas precisamente a la estancia “La Modesta”, me presente con el capataz, haciendo a un lado mis deseos de preguntarle si el antiguo propietario era un hombre sarcástico, por tan increíble ingenio a la hora de elegir el nombre del establecimiento como un antónimo perfecto para el carácter de mi amigo.
El capataz me indicó una habitación y mientras acomodaba el equipaje me observo con desconfianza. Le pregunte si ocurría algo y respondió que no, pero que debía darme prisa para poder visitar a Anibal.
Juro que jamas he visto a mi amigo en las condiciones en que lo vi aquella noche. Con la mirada sobresaltada de terror y una colección de golpes morados desparramados por el rostro y los brazos. Sus dedos temblorosos sostenían un cigarrillo y sus piernas impulsaban una caminata constante que provocaba una incomodidad reprochable.
Le pedí que se detuviera, mas de quince veces, pero de sus labios solo se desprendía un susurro débil, “Pombero – Pombero – Pombero”, una y otra vez como una plegaria desesperada.
Me volví hacia el capataz – Que le ha ocurrido? – le pregunte y este mirando el piso y con una vergüenza palpable me respondió que seria mejor que tomara un trago mientras me relataba los sucesos que habían llevado a mi amigo al paroxismo.
El whisky nunca me agrado demasiado, es una bebida fuerte casi picante pero provoca un ardor delicioso en el fondo de la garganta.
- Bueno va a contarme que ocurrió, o no? – dije al capataz, ocultando una carraspera incomoda producto de la bebida.
El hombre se sentó frente a mí y con la mirada oculta en sus manos me pregunto si conocía la leyenda del Pombero.
Le respondí que no y espere a que desgranara lo que pensaba seria una invención insensata.
- Hace tres noches – empezó – su amigo salió a cazar le dije que por nada del mundo, si escuchaba un silbido, lo respondiese. Se rió y me llamo supersticioso. Pero escucho el silbido, lo sé, a lo mejor cuando estaba en medio de un claro y sin pensarlo, lo respondió con otro resoplido largo y agudo. Entonces se le debe haber presentado el Pombero. Seguro le pidió un trago y unos cigarros y al ver que el Sr. Anibal no los tenia le propino una paliza.
- Tonterías – dije – esas son historia fantásticas, leyendas improbables.
- Eso piensa usted, pero existe, yo lo he visto con mis propios ojos - hizo una pausa – le he pedido algunos favores y créame es un tipo de cumplir.
- Por favor, esta tratándome de estúpido, va a decirme que ese Pombero, o como se llame es un genio.
- No, hace buenos tratos – encendió un cigarrillo y sonrío con malicia – quiere verlo?
Me quede observando sus gestos seguros y un helado escozor recorrió mi espalda. Respondí que si, desafiando mi propio recelo.
El capataz abrió una de las gavetas del bar y saco una botella de whisky sin abrir y del aparador de la cocina se llevó un atado de cigarrillos rubios. Luego se dirigio hasta la habitación de Anibal y la cerro con llave – Precaución – dijo.
Caminamos hasta el corral observando como la lluvia se arremolinaba en el horizonte.
- Ahora solo tenemos que esperar – dijo sentándose sobre un tronco seco.
Al cabo de un par de horas y cuando la lluvia ya estaba cayendo sobre nosotros, se escucharon tres silbidos cortos, profundos y lejanos. El capataz sonrío y poniéndose de pie respondió el llamado con un soplido grave y fuerte.
Por el recodo del camino una silueta contrahecha y pequeña se aproximaba.
Cuando finalmente la figura diminuta se paro frente a nosotros tuve la sensación de estar teniendo una pesadilla. El Pombero, como lo llamo mi amigo y el arrendador de su estancia, era un hombrecillo enano con los pies en dirección opuesta al cuerpo, con orejas puntiagudas y vello profuso en todo el cuerpo.
- Le traje estos regalos para que si puede, proteja a aquel arbolito del temporal – dijo el capataz señalando una débil yerba mate que bordeaba el camino.
El Pombero asintió dejando que el brillo de sus ojos profundos e insanos, nos encandilara. Luego escuchamos los gritos desesperados de Anibal que aferrado en la ventana como un animal salvaje, nos suplicaba que matáramos a al Pombero.
Cuando quise observar nuevamente al hombrecillo este había desaparecido tras la lluvia al igual que el capataz, al que encontré, luego, en la cocina preparando unos mates amargos.
En algún momento me quede dormido y al despertar aquella mañana encontré a mi amigo sentado a la mesa, devorando un suculento desayuno y sorprendiéndose de mi visita inesperada. No recordó jamas al Pombero y tampoco pudo explicarse mis “no puede ser” exagerados, al encontrar al débil arbusto de yerba mate, intacto, entre las ruinas que dejo el temporal.
Esa fue la ultima vez que estuve en el campo.

domingo, julio 16, 2006

HOTEL PURGATORIO


Cuando uno conoce a alguien se fija en los pequeños detalles. La pulcritud en el vestir, la forma elegante de tomar los cigarrillos suaves, el cabello gris finamente peinado y la sonrisa siempre al borde de cada frase. Ese es el recuerdo que tengo de Alberto Migré, como una foto con movimiento que se compone no solo de imágenes sino de la precisión de sus palabras, de sus críticas y sugerencias.
Lo conocí muy poco fue coordinador de una serie de Radioteatros que hicimos en el ISER como parte de la programación de la Fm de Radio Nacional. Solo salio al aire el que les dejo a disposición y otro sobre vampiros que nunca pude recuperar.
Fue una experiencia imborrable, el mejor consejo que me dio Migre en aquel momento fue agregar un narrador a la historia, y pese a que al principio me pareció una idea “fuera de tiempo” al final le agrego un delgado hilo conductor a modo de columna vertebral del relato. Era un maestro. Nunca me van a alcanzar los días para agradecer las horas que cedió a estar con un grupo de desconocidos con los cuales compartía el gusto por escribir. Se fue pronto y mereció más oportunidades en esta televisión del minuto a minuto.
Todos le fuimos injustos al hombre “que detuvo el país” con ROLANDO RIVAS TAXISTA. Un verdadero maestro.

Como parte de un homenaje dejo el link del radioteatro que escribi y que Migré coordino y dirigio: HOTEL PURGATORIO

http://www.sendspace.com/file/hn53uc

sábado, julio 08, 2006

ESA MAGIA



Muchas veces se habla de la “magia de la radio” pero solo es una frase sin sentido, una especie de adjetivo que lleva consigo el medio pero que muy pocos llegan a entender. “Esa magia” nos remite a esas anécdotas, anteriores a la televisión, esas que hablan de familias sentadas frente a la radio imaginando los rostros y las situaciones de sus radioteatros favoritos o de aquellos programas de concurso que pegaban a la audiencia en sus asientos.
Por ahí también te vienen a la mente las escenas de DIAS DE RADIO, de Woddy Allen, una pieza precisa y emotiva, que pese a relatar la relación del pueblo americano con el radiotransmisor logra retratar esa “magia”.
Personalmente me identificaba mas con esa radio PostModerna, que ahora ya es clásico, como RADIO BANGOK, o LA NEGRA VERNACI o LALO MIR. Pero por razones azarosas me vi participando de radioteatros “como los de antes” y descubrí “esa magia”. Un velo invisible que destraba a imaginación y los sentidos, es una especie de puente entre lo que se escribe, lo que se actúa en la cabina y la imaginación del que escucha.
Esa primera experiencia fue Barrel, una suerte de detective de los años cincuenta, con mucho pasado y demasiada conciencia. Nunca fue grabado pero espero que aun se aprecie su espíritu.

Crímenes y culpables

Apertura
La vida se esta volviendo difícil. Las calles, peligrosas. La economía aplasta. La esperanza es un recuerdo. Los días cada vez son mas cortos y las noches más negras. La gente huye a otras latitudes. Este lugar se esta quebrando y de cada parte queda un relato aislado. Pero alguien los ve, un periodista los une y los trae hasta nosotros. Entre tanta radio para oír, llego un programa para escuchar. Él es Juan Barrel. Esta es la ciudad de las 1000 historias.

Viene música -

JB (hablando para si): Lluvia, mas lluvia (pausa) ya hace una semana que llueve sin parar, parece que agua es lo que tenemos en abundancia en esta ciudad.

Suena el teléfono

JB (Molesto): No pienso atender (chasque los dedos llamando al gato) veni Fidel, dale loco, déjate acariciar, alguna vez por lo menos.

El teléfono pasa al contestador y se escucha la vos de Torres desde la maquina.

Torres (desesperado fumando): Juan! (pausa para fumar) Juan!, atendeme viejo es urgente

JB (sonriendo entre dientes): Siempre es urgente con vos

Torres: Juan, Álvarez esta muerto (pausa para fumar) necesito verte (pausa) en el bar de siempre, por favor, necesito que me des una mano (pausa para fumar) te espero (pausa) en una hora.

JB: ¿Álvarez muerto?

Ruido de llaves y pasos – Entra Dulce y saluda a Juan con un beso

Dulce (cansada): Hola amor

JB (levantándose): ¿Todo bien?

Dulce (con algo de bronca): Si, mojada pero bien, pero que haces, ¿Te vas?

JB: Voy a ver a Torres

Dulce: El editor de esa revista de fantasmas para la que hiciste la nota de villa del parque

JB: El prefiere llamarla semanario paranormal

Dulce: ¿Pero te vas con esta lluvia?

JB (resignado): No me queda otra, Álvarez su mejor amigo se murió y quiere que le de una mano

Dulce (triste): Estas mas ocupado que cuando laburabas

JB: Te prometo que vuelvo temprano (pausa – la besa) Cuida a Fidel

Dulce: El se cuida solo

Pasos de Juan – Sale

Dulce (cuando Juan no esta): Como vos

Corte Sonido de calle y lluvia – Sonido de Puerta del bar – Sonido del bar interior

Torres (desde el fondo): Juan!

Sonido de mesa y silla

Torres: Gracias por venir, viejo

JB: Que cara flaco! (pausa incomodo) pero que boludo que soy, mas vale que vas a estar así, con lo de Álvarez como vas a estar

Torres (nervioso encendiendo un cigarrillo): Si (pausa-fuma), con lo de Álvarez (pausa – fuma) para eso te llame, para que me des una mano con eso...

JB (cortándolo): Mas vale, contame que paso, con eso de los tramites no te preocupes, eso si, de guita ni hablar, pero con lo demás no te hagas drama...

Torres (interrumpiéndolo): Álvarez esta enterrado en Chacarita (pausa – fuma)
Hace tres días

JB (Confundido): No entiendo...

Torres (nervioso): Mejor te cuento...

Corte a recuerdo – Música

Álvarez (entusiasmado): Flaco , ¿Y si es verdad?

Torres: Negro, nunca es verdad, nosotros lo publicamos cosas así, pero son cuantos, el coreano seguro te esta verceando...

Álvarez (interrumpiéndolo): No, fue su hija la que murió, entendes, no puede mentir sobre eso...

Torres (escéptico): ¿Y que te dijo?

Álvarez (entusiasmado): Que la piba, Mion, creo que se llamaba, fue a entregar un pedido a lo de un tal capitán Suárez, un viejo raro, que en el barrio sospechan que es medio diabólico, le dicen el chupa sangre, porque dicen que los gatos aparecen muertos en su jardín con la garganta destrozada...

Torres (medio irónico): Como drácula...

Álvarez: Algo así, la cosa es que la piba apareció a los dos días en un baldío de Lugano con la garganta destrozada y sin sangre en el cuerpo...

Torres (cortándolo, mas interesado): ¿Y la policía que dijo?

Álvarez: Que van a decir, que fue un perro, un animal grande, nada.

Torres: ¿Y vos queres ir a lo del viejo?

Álvarez: Si, investigarlo, sacarle una nota, preguntarle algo, puede ser un noton

Torres (resignado): Dale, anda, yo tengo para un rato con la compaginación, después me llamas y me contas como te fue...

Álvarez: Bueno, me llevo tu cámara digital (Pausa) no me mires asi, la voy a cuidar, ya se que no esta paga todavía

Corte vuelve el relato al presente – música

Torres (apesadumbrado): Tendría que haber ido con él...

JB: ¿Qué paso?

Torres: La noche siguiente el cuerpo de Álvarez apareció en una ruta camino a La Plata, estaba igual que la piba coreana...
JB: ¿Crees que fue el viejo?

Torres (seguro): No creo, fue él...

Ruido de papeles sobre la mesa

Torres: Mira, estas son las fotos que había en la cámara de Álvarez, ¿Qué ves?

JB: Retratos de un viejito inofensivo...

Torres (cortándolo): Ese es el capitán Suárez, un amigo que tengo en la marina me averiguo algo

Mas ruido de papeles

Torres: El capita Suárez murió en 1915, acá tengo el certificado de defunción y la foto de la condecoración de honores que recibió en 1914

JB (confundido): Son iguales, es un error, una coincidencia

Torres: Ni una ni otra, es el mismo tipo...

Corte – música

Ruido de lluvia y forcejeo de una puerta

JB: No puedo creer que este haciendo esto (pausa calma el frio) si nos pescan entrando a esta casa, a plena luz del día, nos van a meter en cana noi se por cuanto...

Torres (forcejeando): Nadie va a saber nada

Puerta que se abre

JB (entrando): No se como me convenciste

Torres: No te convencí, viniste por curiosidad

Pasos de ambos en la casa vacía

Torres: ¿En donde estará ese hijo de puta?

JB: No se, el que sabe sos vos, ¿Dónde dormía Drácula?

Torres (algo molesto): En un ataúd enclavado en tierra de Transilavia...

JB: Justo lo que pensaba

Caminan

JB: Mira esto (levanta algo de una mesa), esta es la letra de Alvarez..

Torres (Arrebatándole el bloq): Es su libreta de notas (pausa), El negro estuvo acá entendes, esta es la prueba (pausa – mira el reloj) dale, apuremos que faltan quince minutos para que anochezca (pausa) yo voy a subir

JB: Yo voy a ver en el fondo

Torres: Toma, llévate esto

JB (con estupor): ¿De donde sacaste ese fierro?

Torres: Eso no te importa llévalo, si lo ves lo asustas, yo tengo esto

JB: Un palo de madera

Torres: Una estaca

Ruido de escalera – Ruido de exterior lluvioso

JB: Parece que este tipo hace 87 años que no corta el pasto

Ruido de lluvia se acentúa

JB (protesta): Que mierda!

Grito desgarrador

JB: Torres!

Corte – música

JB: Toma esta ginebra, dale hasta el fondo...

Torres (tragando): Gracias

JB: Tendría que decirte como pudiste, pero ni siquiera se que hiciste

Torres: Lo mate, ya te lo dije...

JB: No te creo

Torres: Lo mate Juan (pausa) le clave la estaca en el pecho, el perro me miro a los ojos antes de morirse, y grito la basura, pero lo mate...

JB (calmándolo): No, alucinaste cuando te encontré estabas arrodillado sobre una cama y sostenías ese palo con las dos manos...

Torres (cortándolo): No entendes nada, el tipo era un vampiro, se deshizo

JB: Estas loco flaco, estas sacado, sin dormir, perdiste un amigo y nos metimos en una casa vacía (pausa) los vampiros no existen

Corte – música

Ruido de maquina de escribir

JB (escribiendo): Abraham Stoker escribo drácula en 1897, inspirado en las leyendas del este europeo acerca de mounstros chupa sangre.
Los vampiros recorren la literatura y el cine, como seres sedientos, seductores, habitantes inmortales de tierras inciertas, figuras mitológicas, etéreas pesadillas, inexistentes fantasías que atrapan a crédulos incautos.

Incautos como Álvarez y Torres, editores cándidos de un pasquín de ocultismo.

Esta seria la nota de Álvarez, si viviese, seria la tapa de Torres, pero él también esta muerto. Lo encontraron anoche en su oficina, con la garganta destrozada y sin sangre en el cuerpo.

Dice la policía que con un resto de fuerza escribió, Álvarez en el piso, con sangre, con la suya propia.

Álvarez y Torres están muertos. Y yo me siento culpable de no creer en vampiros.

Corte final - música

viernes, junio 30, 2006

DAR


Algo tuvo que haber salido mal?
La abuela se sentó en otro lugar distinto al que había ocupado en el último partido?
Me puse una prenda que venia usando pero la lave por error?
Mi hermano se equivoco de medias?
Puse tarde a la formación de Alemania en el freezer?
Seguro es otra conspiración de Blater!
Diego no estaba en la tribuna!
Messí tendría que haber entrado!
Pekerman se equivoco en los cambios!
Dios ya no es argentino!
Riquelme es lento y los alemanes son muy rápidos!
La copa tenia que quedar en Europa!

Todo puede ser cierto y no. El fútbol tiene de maravilloso y escalofriante el factor impredecible de la suerte. Ese que voltea los números y deja aparecer “las manos de dios”, los alargues que detienen los latidos, los penales dolorosos y los triunfos inmerecidos.
Pero tenemos que aprender a valorar los esfuerzos, la poesía brindada, las gambetas ilusionadas, las cabezas oportunas, los pases de primera que nos pintaban la sonrisa.
Dar no garantiza recibir. Pero nadie puede robarte el gesto. Es tuyo. Es tu sueño. Es el gol de Maxi, el pase de Roman y el oportunismo de Crespo.
Son nuestros, los mostramos y los dimos al mundo.
Pero son nuestros.
AGUSTINA

jueves, junio 29, 2006

LA ORACION POR LA GLORIA

Una inteligente e impresionante campaña de la Cerveza Quilmes. Posteo las palabras y abajo esta el video.
Vamos Argentina!

BENDITO JUEGO

Bendito sea el mundial con que soñamos
Bendito cada nombre que a sido designado
Benditos los pibes que siempre sacamos
El peso de la historia
El respeto ganado
Malditos sean los recuerdos dolorosos
Maldita la impotencia y la injusticia que vivimos
El volvernos a casa cada uno por su lado
Las finales sin jugar
El quedar en el camino
Bendita la anestesia general a lo dolores
Las tristezas que curamos con abrazos
Las gargantas que se rompen por los goles
El sentirnos los mejores por un rato
Malditos los sorteos y los grupos de la muerte
Los controles sin azar que signaron nuestra suerte
Malditos los mezquinos que juegan sin poesía
Los que pegan
Los que envidian
Los que rompen y lastiman
Bendito sea el orgullo con que entramos a la cancha
El potrero y la pelota no se manchan
La tv que repite la gambeta
Inflar las redes de los otros
Inflar el pecho de los nuestros
Merecer la camiseta
Los turistas
Los cronistas
Los esponsors
Los amigos
El himno
Y las mujeres siguiendo los partidos
Benditas las cabalas que dan resultado
Las risas y el llanto que guardaremos tanto
Y bendito ese momento que nos regala el fútbol
De poder cambiar nuestro destino
Y sentir otra vez y frente al mundo
Lo glorioso
Y lo groso
De ser argentino
Quilmes Bendito Sea

REZO POR VOS ARGENTINA!

martes, junio 27, 2006

UNA NOTA SOBRE EL CHAT


UN BAILE DE MASCARAS

El chat ese ha convertido en una nueva forma de entablar relaciones, desde los casamientos hasta los asesinatos, las palabras de una simple charla se encapsulan en una pantalla que ofrece la posibilidad de mentir, jugar y actuar.

No todos somos actores, aunque muchas veces el cansancio de los trabajos rutinarios, de las vidas programadas o desordenadas o simplemente el inconformismo natural, nos impulsen a desear que la realidad sea ficción.
Las “mascaras” nacieron como un elemento ritual utilizado en ceremonias religiosas y mágicas, tanto en el África como en América y Oceanía. Fueron los griegos quienes le dieron el cariz cultural y la aplicación en sus actuaciones teatrales, representando distintos personajes con distintas características. Es por ello que la psicología moderna ha incorporado el mismo termino para definir las facetas de personalidad que el ser humano compone y se impone a la hora de la interacción con otros.
No existe casi ningún joven entre los veinte y pico y los quince años que no haya entrado a las salas de chat de Internet. Estos lugares tan diversificados como originales son algo así como las barras de los bares, en los que se pueden llegar a entablar todo tipo de conversaciones, desde las mas efímeras a las mas profundas, pasando por las peculiares y las escalofriantes.
Todo se inicia con una pantalla que posee menues que en realidad son la selección de sitios y tópicos de conversación, luego se procede a la elección de un apodo y a la mención de unos cuantos detalles que definan la personalidad, y si la PC lo permite, también es posible elegir una caricatura que represente a la persona.
El Doc tiene veintidos años, es estudiante y en sus horas libres y cuando la inspiración aparece, escribe poesía. Se auto define como un chateador de los primeros tiempos, de esas épocas en que Internet era el sueño de unos pocos adeptos a las computadoras, que con una simple línea telefónica formaron lo que se llamo las BBS. Hablar de tiempos pasados lo llena de nostalgia, al menos esa impresión dan sus ojos - Antes - dice - todos nos juntábamos a chatear con la finalidad de conocernos. Nos sentíamos solos, un poco fuera del sistema y encontrarte con varias personas que compartían ese sentimiento era incomparable.
- Ahora todo es diferente, te metes en el chat y nadie te quiere conocer en realidad y quienes son y de que hablan es todo una gran farsa - aclara mientras apaga la computadora y enciende un cigarrillo, de esos que siempre esta por dejar.
Al Doc le quedaron al menos dos muy buenos amigos de aquella época y recuerda que una vez organizaron una fiesta para conocerse - Era impresionante - sonríe y gesticula como si estuviese viendo la escena - mirabas a los invitados y decías, no puede ser, si estos no tienen nada en común. Había tres nerds, un tipo del palo, una mina de arriba de treinta vestida para matar y un par de psicodélicos.
Equis no piensa igual. A los veinte y seis años reparte su tiempo entre el trabajo, escribir y el chat. Fanático de los vampiros me extiende una copia de su ultima novela "Lluvia de sangre", me pide que sea implacable con las criticas, pero creo que sospecha que no lo seré, después de todo somos amigos. Le pregunto si podemos hablar acerca del chat y sonríe con un brillo de interés en los ojos.
¿ Cuándo entras a un chat que buscas ?
- Diversión intelectual no-visual, algo así como un baile de máscaras.
Le pregunto si prefiere algún tipo definido de salas o si, se presenta en ellas con su verdadera personalidad. Me mira con suspicacia y me asegura que a la hora de conversar le da igual cualquier lugar y que, por nada del mundo, seria capaz de mostrarse tal cual es.
¿ Te inventaste personajes ?
- Si, varios, eso es el elemento principal, el condimento que lo hace interesante.
¿ Cómo son ?
- Tengo un viejo de 74 años que vive con la familia en Mercedes pero se siente solo, una bailarina exótica española de vacaciones en Buenos Aires, un tipo medio depravado que es una máquina de sexo; una mujer casada mal atendida medio ninfómana y bisexual, un asesino serial peruano prófugo que necesita limpiar su alma, un fanático religioso súper-moralista y apocalíptico.
¿ Cuál fue la charla más rara que mantuviste ?
- Con un grupo de personas que afirmaban ser vampiros auténticos. Nos pasamos recetas de tortura y modos de relaciones sexuales inusuales, sangrado de amantes y degustación de plasma para prevenir el contagio de SIDA. Todo terminó en la recomendación del uso de una especie de punzón que se calza en el dedo y sirve para el sangrado eficaz. Fue alucinante.
¿ Cuál fue la mas cómica ?
- La bailarina exótica recalentó a un pibe de 14 años. Creí que se iba a volver loco. Creo que estuvo a punto de pedirle casamiento.
La gracia de las anécdotas es tan impactante como estremecedora, le pregunto si alguna vez pensó en desenmascarar su personalidad y me asegura que nunca seria capaz de hacer algo así, que es eso precisamente lo que lo divierte y asegura sospechar que todos los participantes del chat piensan igual - Siempre creo que todos hacemos lo mismo pero lo acepto como parte del juego. Una gran farsa en donde cada uno es lo que quiere y no lo que le ha tocado ser en la realidad. A mí particularmente me seduce el hecho del cambio me da lo mismo ser mujer u hombre, es todo ficción.
¿ Vivís el chat como una mentira o como un juego ?
- Las dos cosas. ¿Acaso no son lo mismo? - sonríe.

viernes, junio 23, 2006

ULTIMO CORTO DE LOS VIEJITOS CRUELES


ES EL DESTINO

1.INT. PLANO IDENTIFICATORIO DE LA PUERTA 9 DE UN DPTO. – DIA
UNA MUJER DELGADA, CON ANTEOJOS NEGROS, GOLPEA LA PUERTA Y MIRA A LOS LADOS COMO DESCONFIANDO QUE ALGUIEN LA SIGA.
LA PUERTA SER ABRE Y UNA MUJER MAYOR, MADAM IVONNE, APARECE EN LA ENTRADA. VISTE DE FORMA ESTRAFALARIA CON MUCHOS AROS Y COLORES.

MADAME IVONE
¿CLAUDIA ME IMAGINO?

LA MUJER DE LOS ANTEOJOS ASIENTE INCOMODA

CLAUDIA
SÍ

MADAME IVONE
PASE, POR FAVOR

2.INT. DPTO. DE IVONE – DIA
EL DEPARTAMENTO ESTA ATESTADO DE MUEBLES Y VELAS, POR TODOS LADOSA HAY COSAS FUERA DE LUGAR. PILAS DE REVISTYAS Y LIBROS POR DOQUIER.
CLAUDIA SE SACA LOS LENTES Y SIGUE A MADAME IVONE, QUE LA INVITA A SENTARSE ALREDEDOR DE UNA MESA SOBRE LA QUE PENDE UNA LAMPARA AMARILLA, QUE DA UNA SENSACION DE AMBAR AL AMBIENTE.
CLAUDIA SE SIENTE ALGO INCOMODA

MADAME IVONE
¿TRAJO LA FOTO?

CLAUDIA SE PONE MUY NERVIOSA Y BUSCA EN SU CARTERA. ENCUENTRA LA FOTO Y LA PONE SOBRE LA MESA, EL PUBLICO NO PUEDE VERLA NITIDAMENTE.
MADAME IVONE MIRA LA FOTO Y SACA UN MAZO DE CARTAS DE SUS ROPAS Y LE PIDE A CLAUDIA QUE CORTE

MADAME IVONE
CORTE Y PIENSE EN LO QUE QUIERE SABER

CLAUDIA, CASI TEMBLANDO CORTA. MADAME IVONE REPARTE LAS CARTAS SOBRE LA MESA. EL PUBLICO NO PUEDE VER CON NITIDEZ EL CORTE PERO SABRA SU SIGNIFICADO A TRAVES DE LA INTERPRETACION DE LA VIDENTE.
EL PLANO MEDIO SE CENTRA EN CLAUDIA Y EN SUS REACCIONES A MEDIDA QUE IVONE HABLA DE LA PRIMER TIRADA.

IVONE
USTED ES UNA MUJER MUY SEGURA...TIENE TODO BAJO CONTROL...QUIZAS SEA POR EL HECHO DE HABERSE QUEDADO HURFANA DE PADRE A...LOS SIETE AÑOS, SI NO ME EQUIVOCO

CLAUDIA ASIENTE CON EMOCION. IVONE CONTINUA Y CAMBIA LEVEMENTE A UNA EXPRESION MÁS SEVERA.

IVONE
TE CASASTE POR AMOR...MUY ENAMORADA...Y TE PREOCUPA TU MATRIMONIO...VEO DESCONFIANZA...UNA MUJER

3. INSERT DE LA VISION DE IVONE - RESTAURANTE - DIA
UN HOMBRE MOROCHO, DE UNOS CUARENTA AÑOS, CRUZA UNA MIRADA FOGOZA CON UNA MUJER QUE SIRVE LAS MESAS

4. INT. DPTO. DE IVONE – DIA
IVONE VUELVE SOBRE LAS CARTAS, ALGO DESORIENTADA POR LA VISION QUE ACABA DE TENER. CLAUDIA SE ANIMA, CON UNA VOS TREMULA

CLAUDIA
¿QUIÉN ES ELLA?

IVONE
NO LO SE
CLAUDIA (AL BORDE DE LA DESESPERACION)
¿LA QUIERE?

IVONE SE CONCENTRA EN LAS CARTAS Y TIENE OTRA VISION

5. INSERT DE LA VISION DE IVONE - RESTAURANTE - NOCHE
EN UN PASILLO DEL RESTAURANTE EL HOMBRE MOROCHO Y LA MESERA ESTAN BESÁNDOSE FOGOZAMENTE

6. INT. DPTO. DE IVONE – DIA
IVONE VUELVE SOBRE LAS CARTAS, SU ROSTRO MUESTRA EL ESFUERZO DE LA VISION QUE ACABA DE TENER. CLAUDIA LE REPREGUNTA

CLAUDIA
¿LA AMA?
IVONE
VEO...UNA...RELACION ENTRE ELLOS...UNA RELACION DE PLACER...DE CARNE...

CLAUDIA SÉ ENPEQUEÑIESE EN LA SILLA Y SUS OJOS MIRAN EL VACIO. SU ROSTRO PARECE EXPRESAR QUE SE ARREPIENTE DE LO QUE ESCUCHO. IVONE LA MIRA ENTERNECIDA Y TRATA DE SEGUIR ADELANTE

IVONE
TU FUTURO...TU FUTURO...ME DICE QUE VAS A TOMAR UNA DECISIÓN

7. INSERT DE LA VISION DE IVONE - HOTEL - NOCHE
UNA PAREJA ESTA EN LA CAMA Y UNA FIGURA ENTRA POR LA PUERTA CON UN ARMA EN LA MANO. LA FIGURA CIERRA LA PUERTA TRAS DE SI Y APUNTA CON EL ARMA, SOLO PODEMOS VER EL BRILLO DE UNA ANILLO ROJO.
SONIDO DE DISPARO

8. INT. DPTO. DE IVONE – DIA
CLAUDIA ESTA HECHA UN MAR DE LAGRIMAS SE LLEVA LAS MANOS AL ROSTRO

IVONE
ESO...SOLO LO DICEN LAS CARTAS...ELLAS LEEN EL FUTURO...LO QUE VOS HAGAS ES PARTE DE TU DESTINO

CLAUDIA (LLORANDO)
PERO, ¿ÉL LA AMA?

IVONE
ESO DICEN LAS CARTAS

CLAUDIA SE PONE DE PIE CON LOS PUÑOS CERRADOS, SU MIRADA SE HA VUELTO TOSCA Y DURA. BUSCA EN SU CARTERA Y SACA UNOS CUANTOS BILLETES QUE DEJA SOBRE LA MESA Y SE DA VUELTA PARA IRSE

CLAUDIA
GRA...GRACIAS

IVONE MIRA SOBRE LA MESA Y DETIENE A CLAUDIA

IVONE
SE OLVIDA SU FOTO

EN PRIMER PLANO VEMOS LA FOTO DE UN HOMBRE RUBIO Y LOS BILLETES. LA MANO DE IVONE RECOGE LA FOTO Y CUANDO SE LA EXTIENDE PODEMOS VER UN ANILLO ROJO COMO EL DE LA VISION. CLAUDIA LA MIRA CON GRATITUD Y TRISTEZA Y SE RETIRA.
CUANDO CLAUDIA SE HA IDO IVONE SE PARA Y VA HASTA UNA REPISA EN DONDE HAY UNA FOTO DEL HOMBRE DE SUS VISIONES. LO OBSERVA Y HABLA CON ÉL

IVONE
QUE IMPORTA QUE SEA VENGANZA. ELLA NO LO SABE...Y LOS HOMBREs (SEÑALA LA FOTO) COMO VOS, MERECEN ESE DESTINO

FUNDIDO A NEGRO

FIN