
…”Una noche conocí a Diego Maradona. Al principio fingí no interesarme en él para tratar de lastimar su orgullo y ganarme su atención. Entonces, para impresionarme, se puso una naranja sobre la cabeza y la hizo bailar por todas las curvas de su cuerpo…Yo estaba embobado…me fui corriendo al hotel y escribí un cuento sobre el hijo de Butch Cassidy, cowboy, filosofo y arbitro de fútbol”
(OSVALDO SORIANO)
Le hubiese gustado al gordo ver a un Maradona recuperado “del pasado” mientras veía ganar el primer partido de argentina en la copa del mundo 2006. Reaparece la pasión?. Ojala.
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