martes, octubre 16, 2007

ESTAMOS TODOS EN EL MISMO BOTE

Muchas veces se subestima al género documental, como un ámbito en el que ya no es posible lograr sorprender al espectador. Que es solo un recuento de hechos, números, opiniones y testimonios que plantean incógnitas y posiciones tomadas.

Quizás con muchos realizadores del genero sea así, pero Michael Moore siempre sabe como impactar a los seguidores, conmocionar a los detractores y sorprender a quienes no lo conocen.

Michael Moore no es simplemente un documentalista opositor de los gobiernos republicanos, es un hábil narrador de historias de aquellas personas que se encuentran fuera del sistema por acción u omisión del estado.

En “Roger & Me” quisó contar como es la vida de un pueblo fabril cuando la fabrica, que daba muchos ingresos, de buenas a primeras decide cambiar de residencia. En “Booling for Columbine” exhibió la tragedia de las matanzas en las escuelas, de esos adolescentes que carecen de futuro y juegan a ser dioses con armas que compran en los supermercados. En “Fahrenheit 911” desenmascaró los negocios entre la familia Bin Laden y la familia Bush y así demostró que la invasión a Irak solo fue “parte del negocio”.

Esta vez, casi cuatro años después de “Fahrenheit”, regresa para mostrar como el sistema de salud americano “no es del primer mundo” sino que esta en el puesto 47, debajo de Eslovenia.

En “Sicko” los testimonios agregan información a un tema desconocido para el resto del mundo. Un traslado en ambulancia debe ser aprobado por la medicina prepaga, aunque estés inconciente y atrapado en tu auto. Reimplantar la punta del dedo anular sale más o menos 60 mil dólares y las prepagas pueden rebotar tu solicitud de ingreso por haber contraído diez años antes una enfermedad venérea.

Los datos son pavorosos hasta terminar mostrando como algunos hospitales, pertenecientes a las cinco empresas de salud que manejan el mercado en Estados Unidos, suben a los pacientes que ya no pueden pagar a taxis y los abandonan en la vía publica.

Tan perverso es el sistema, que paga bonos de honor a aquellos directivos que niegan tratamientos de cáncer, sida o diabetes. Existen unos puestos muy bien remunerados para aquellos que saben deben rechazar la atención a aquellos que lo necesitan.

Un antigua empleada de HUMANA, una de las mas grandes prepagas de los Estados Unidos, incluso se auto incrimino como una de las personas que debían rechazar los casos mas graves y que proporcionarían gastos a largo plazo a las compañías.

La no existencia de un Sistema Universal de Salud hace que las compañías prestadoras se enriquezcan a costa de las primas pagadas por pacientes sanos y cuando se enferman, aumentan aun mas sus ganancias denegándoles los servicios por los que pagaron.

Francia, Inglaterra, Canadá y Cuba son algunos de los países que cuentan con estos sistemas integrales. No son caros. No son imposibles. Simplemente se necesita una decisión, no socialista, ni comunista, democrática. Los impuestos, bien distribuidos, se nutren de ingresos para solventar salarios de profesionales y prestaciones gratuitas. De hecho el sistema de salud de Inglaterra se construyo durante la post guerra y es uno de los más económicos del mundo.

Mientras tanto en Estados Unidos, como en nuestro país, la medicina experimental, los estudios mas complejos y las intervenciones mas difíciles son para aquellos que pueden solventarlos con pre pagas que ahogan al sistema estatal mediante la compra de mas y mas hospitales que se transformaran en clínicas.

Hace cuarenta años la ley de genéricos, en Argentina, llevó al acabose al gobierno del debilitado Humberto Illia. Los laboratorios lo querían todos para si. Aunque un antibiótico llegase a costar setenta pesos. Hoy podemos optar por una marca alternativa, pero no existen regulaciones que comprueben su eficacia. Los hospitales aun trabajan a pulmón y un residente gana menos que un barrendero.

Sobre el final Michael Moore se entera de que la base de Guantánamo tiene, para los prisioneros de guerra anti terrorista, un sistema universal de salud. Sube en un bote a varios enfermos sin seguro y a tres bomberos que enfermaron salvando gente el 11 de septiembre en las Torres Gemelas, y reclama los tratamientos que en su suelo natal se les niega.

Guantánamo no abre sus puertas y en un giro de timón todos terminan en Cuba. En donde un inhalador para el asma sale 5 centavos de dólar provocando el estallido en llanto de la bombero que debe pagar 120 dólares el frasco con su pensión de mil y mantener tres hijos.

En una jugada política, que no deja de ser valiosa, los tres bomberos reciben tratamiento gratuito en Cuba y son honrados por un departamento de bomberos de una zona humilde.

La reflexión a la que llega Moore es que no importan las diferencias si lo que cuenta es la gente. Testimonia como un hombre que mantenía una pagina web para insultarlo debió dejar de pagarla por que su mujer, sin seguro medico, estaba enferma. No es justo tener que callarse por que necesitas empeñar lo poco que tenes para curarte o tratar de hacerlo.

Como dice Moore “Estamos todos en el mismo bote”. Y lo irónico del postulado es que aquellos que detentan el poder solo se pelan por el timón

EPILOGO: El gobierno americano esta investigando a Michael Moore y a los tres rescatistas del 11 de septiembre para saber si no dieron dinero al sistema de Salud Cubano a cambio de los tratamientos.


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1 comentario:

Jefe indio dijo...

me encanta Michael Moore,viendo sus documentales te das cuenta de que no eres dueño de tu vida....