“...Cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y éste sólo tiene por finalidad la autoflagelación.” Truman Capote
lunes, abril 03, 2017
La Charla
jueves, febrero 16, 2017
Barrofio
Volviendo lentamente
sábado, febrero 22, 2014
La Trampa
El borrador había llegado esa mañana. La falta de trabajo y el aburrimiento se combinaron para que la lectura comenzara poco antes del mediodía. Al abrir el sobre tuvo una extraña sensación de incomodidad. La selección para el concurso había empezado solo un día antes y la rapidez con la que llego la obra era extrañamente inusual pero no fuera de los plazos del concurso.
Los primeros párrafos lo llevaron hacia los años cincuenta. Calles amplias de poco tráfico en donde los autos de envergadura circulaban escasos en la noche. Los hombres de sombrero perseguían las conversaciones en el humo de los cigarrillos y las mujeres se dejaban seducir por una creciente libertad mientras perdían sus pasos en las alfombras lujosas de los cines porteños.
Un peculiar olor a tinta se coló por el ambiente con tanta intensidad que lo hizo toser. Podía sentir la metálica presencia en el fondo de la garganta. Algo confundido empezó por abrir la ventana sin apartar la vista de la lectura. Estaba preso en los giros de una historia sencilla. Un hombre contrariado enamorado de una mujer fatal y casada.
Cada vuelta de página era el descenso por una escalera que lo sumergía más y más en palabras que emulaban los sentidos y en diálogos que imitaban pasiones.
No mucho más allá de la mitad de la lectura comprendió que la mujer jamás dejaría al poderoso esposo y que la temible decisión de quitarse la vida arrastraría consigo al protagonista. El momento se precipitó con el sopor de un sueño en el marco de una noche lluviosa con un tango sonando en el fondo de la habitación luego de discutir el amor y la desventura.
La mujer tomo un cuchillo y sin apartar la vista, con una valentía envidiable, corto su propio cuello como quien corre un velo y dejo caer la sangre y el arma, y la vista y su cuerpo. Tarde llegaron los brazos del amante que envolvieron el frio de la muerte entre lágrimas.
Al lector se le nubló la vista y las palabras en las hojas se volvieron ámbito y paisaje, fundiendo la realidad en la trama. Para cuando comprendió todo tenia las manos manchadas de sangre.
No necesitó y no pudo, ver quien había enviado el manuscrito. Poco importaba el autor o el motivo. Soltó el arma y deposito trémulo el cuerpo sobre el piso mientras el tango llegaba a su fin. Tambaleante salió de la casa y tropezó con un hombre corpulento que vio en sus ojos el miedo y en su ropa la huella del crimen.
Consiente de la trampa volvió a sentir el sabor metálico de la tinta en la boca mientras corria prófugo por la noche.
jueves, febrero 20, 2014
Las mejoes cosas vienen de sorpresa...
viernes, agosto 19, 2011
Sigue EL TIEMPO...
(Krieger, Martín, grupo de accionistas y después Vanina)
Krieger tiene una copa en la mano y habla a un grupo de cinco personas que están frente a él. A su lado esta Martín con cara de satisfacción.
Krieger
“Oráculo”, es un sistema revolucionario...Es un complejo conjunto de cálculos matemáticos que se combinan con inversiones bursátiles. Sus proyecciones de inversión alcanzan un noventa y nueve por ciento de efectividad. Los datos han sido analizados durante meses por Martín Villalobos, el diseñador del programa y estoy en condiciones de afirmar que con “Oráculo” vamos a alcanzar en un par de meses mas del doble de capital del que hemos acumulado en diez años.
Los presentes aplauden. Y Krieger continua hablando.
Krieger
Ese aplauso es para Martín. Solo para él.
Los presentes brindan. Entre ellos se ve a una mujer muy atractiva que cruza la mirada con Martín. Krieger se da cuenta pero simula que no.
Krieger le habla a Martín que aun sigue viendo a la mujer.
Krieger
Tomate la tarde libre...
Martín
Si...seria bueno...mi hijo empieza el preescolar...
Krieger no le cree y la mujer se acerca hasta ambos.
Krieger
Si, por eso...Vanina...¿cómo esta mi socia favorita?
Vanina saluda Krieger pero solo mira a Martín.
Vanina
No podría estar mejor...vamos a ser muy ricos...
Vanina choca su copa con Martín.
10. Ext. Jardín de infantes – Día
(Teo, Sebastián, Sandra y Carla)
Carla y Sandra están mirando como Sebastián y Teo se forman en la fila. Carla de tanto en tanto mira hacia la puerta para ver si aparece Martín.
Sandra
No va a venir...
Carla
Esta tan ocupado
Teo y Sebastián se ríen y saludan a sus mamás antes de entrar en la salita.
Carla y Sandra también los saludan.
Cuando los chicos han entrado. Sandra le ofrece un cigarrillo a Carla. Carla retrae levemente el impulso de tomarlo pero luego lo hace.
Carla
Quería dejarlo
Sandra le responde con ironía como si su amiga se refiriese a Martín y no al cigarrillo.
Sandra
Me cuesta creerte.
Sandra la mira a los ojos.
Sandra
Tenemos que hablar.
11. Int. Habitación hotel alojamiento – Día
(Martín y Vanina)
Es una lujosa habitación de hotel alojamiento.
Hay ropa tirada en el piso y unas copas sobre la mesa de luz.
Martín está en la cama con Vanina. Se acarician y se besan.
Vanina
Vamos a ser muy ricos...
Martín
Te voy a hacer millonaria, mi amor...
Martín le muerde un hombro.
Martín
Lo vas a tener todo...voy a tener todo...
12. Int. Bar – Día
(Sandra y Carla)
IN MEDIA RES.
Sandra y Carla están sentadas en una mesa frente a frente. Sandra fuma mientras Carla mira su café y las lágrimas se deslizan por su rostro.
Sandra
Te lo tenía que contar...
Carla
Ya se...es...que él me había dicho que se había terminado...
Carla se seca las lágrimas con el dorso de la mano, parece una nena.
Sandra
¿Y le creés?...te lo dije...vivé...hace tu vida...no lo banqués mas...
Carla apenas tiene fuerzas para sonreír.
Carla
Lo intenté...vos lo sabes...pero no puedo evitarlo...No me canso de quererlo...¿Entendés?...Pero siempre me miente.
Sandra observa a su amiga que ha vuelto la vista hacia la calle. Su rostro exhibe un dejo de dolor.
13. Sueño / Visión – Int. Hall edificio – Noche
(Martín, uniformados y voz de desconocido)
La escena transcurre en blanco y negro. En un tiempo indefinido. Las pocas voces que se escuchan están como atrapadas en un cono y la imagen es en cámara lenta.
Martín esta forcejeando con dos uniformados que lo sostiene por ambos lados de su cuerpo, apresando sus brazos. Los hombres están vestidos de negro y lo superan en físico y altura.
Martín
¡Suéltenme!
No vemos que ha llegado otra persona pero los uniformados miran a la cámara mientras Martín se zafa de sus brazos.
Cámara en subjetiva de la persona que acaba de ingresar en la escena.
Voz del desconocido
¡¿Papá?!
14. Int. Habitación hotel alojamiento – Noche
(Martín y Vanina)
Martín se despierta en la cama Jadeando y sudando de terror.
Vanina a su lado apenas se mueve pero le pregunta que le pasa entre sueños.
Vanina
¿Qué pasa?
Martín mira el reloj, son casi las 22.30 de la noche. Se lleva la mano a la frente, trata de ordenarse y de calmarse pero solo piensa en irse, se le esta haciendo tarde.
Martín
No pasa nada, me tengo que ir...
Vanina intenta protestar pero está demasiado dormida y tomada.
Vanina
Llamame...
Martín se viste apurado.
Martín
Si...
PLANO DETALLE del reloj de Martín sobre la mesa de luz. El segundero nuevamente se adelanta. Martín toma su reloj rápidamente y sale del cuarto de hotel.
15. Ext. Calle céntrica - Noche
(Martín, linyera)
Martín camina apurado hacia la boca del subte. La calle está tetricamente vacía. Pareciese como si fuese entrada la madrugada. Los semáforos a lo lejos parpadean.
Martín siente de pronto un raro presentimiento. Justo antes de bajar a la estación del subte se detiene. Piensa. Cierra los ojos y recuerda la vos de su sueño.
Voz (en off / algo distorsionada)
¿!Papá¡?
Sacude su cabeza. Y se la toca nuevamente con la mano, tiene la sensación de haber tomado demasiado.
Desde un costado de la entrada a la estación, se pone de pie un linyera que mira fijamente a Martín y le habla con una voz ronca y arrastrada.
Linyera
El tiempo se me fue...los años...el tiempo no para, sabe...
Martín siente escalofríos y las palabras del lingera lo asustan levemente. Se apura a bajar a la estación.
viernes, febrero 04, 2011
Continua la historia...

5. Int. Vagón del subte A – Día (Martín)
Martín esta molesto tomado de una de las correas que cuelgan del techo. Hay mucha gente y el movimiento del subte hace que todos se balanceen. De pronto un hombre se abalanza sobre Martín de forma accidental.
Hombre
Perdón
Martín se molesta de inmediato pero trata de disimularlo.
Martín (mintiendo)
No es nada
Martín se afirma al pasamanos y cierra los ojos. En ese momento vuelve a recordar la vos que lo despertó del sueño.
Voz (en off)
¡¿Papa?!
Martín abre los ojos impresionado ya a llegado a la estación y trata de apurarse a bajar.
Martín
Permiso, permiso...
6. Int. Depto. Martín - Día Carla y Teo)
Carla está vistiendo a Teo mientras en la tele hay dibujos animados. La mirada del nene va de la pantalla a su mamá que le habla sobre le jardín.
Carla
Hoy, empezamos el preescolar...¿Estás contento?
Teo se encoge de hombros, hay algo de tristeza en su mirada.
Carla
Pero va a estar bueno, ya vas a ver. Vas a ir con Sebastián...
Teo mira a su madre profundamente y dispara una pregunta como una lanza. Mientras se toca la oreja
Teo
Papá me quiere?
Carla se sorprende de la pregunta y a la vez se conmueve. Deja de acomodarle la ropa a Teo y cuando le responde no lo mira a los ojos. Simplemente no puede hacerlo.
Carla
Si...mi amor, claro que nos quiere...Lo que pasa es que esta con mucho trabajo y eso lo preocupa...pero nos quiere.
Teo parece reflexionar sobre lo que le dice su madre pero se olvida ya que en la tele los dibujitos le provocan risa.
Carla se alegra de la leve disipación que tiene su hijo. Ríe con él.
7. Int. Oficina de Martín – Día Martín, Roxana y después Krieger)
Martín llega apurado a la puerta de su oficina, casi pisándole los talones, Roxana, su secretaria, lo persigue con miles de papeles en la mano.
Roxana
Señor, tengo varios mensajes para usted...
Martín
¿No pueden esperar?. No termine de llegar...
Roxana duda, mira los papeles y luego a su jefe, traga y se decide a decirle lo mas importante.
Roxana
Si...pero...algunos son importantes...y pensé...
Martín
Dale, no pienses. ¡Decime!
Roxana
Bueno...llamaron de la gerencia como cinco veces, quieren saber del programa...Y su mecánico dijo que el auto tiene un tema eléctrico y que no va a estar hasta mañana.
Martín abre la puerta de su oficina y una figura se dibuja en el fondo junto a la ventana. Él no la ve pero si Roxana que se queda con la boca abierta.
Martín (protestando)
Que día de mierda voy a tener hoy...
La figura que esta en el fondo se vuelve.
Krieger
Espero que tu día no te impida terminar el programa...
Martín traga saliva.
Martín
Señor Krieger...yo no...
Krieger ríe.
Roxana no sabe que hacer y opta por irse, acomodándose los anteojos nerviosamente.
Krieger
Martín, relajáte...soy yo el que tiene que estar ansioso, y lo estoy...
Krieger se acerca a Martín y lo toma de los hombros.
Krieger
Nos vas a hacer muy ricos, nene...eso es lo único que importa...trabaja tranquilo...
Martín se apura a vender su trabajo.
Martín
Ya está terminado...tengo que transferir los últimos cálculos que recopile este mes y ya estaría en condiciones de ponerlo en funcionamiento.
Krieger sonríe casi lascivamente.
Krieger
Perfecto...llámame en cuanto lo tengas...¿Necesitas algo?
Martín
No, nada...
Krieger sale de la oficina y antes de irse se vuelve para decirle algo más a su empleado.
Krieger
Martín, demás está decir que tu recompensa va a ser muy grande...Este programa es el as para la compañía...lo de ser ricos es literal.
Krieger se va y Martín queda sonriendo como un chico al que le dijeron que le darían una bicicleta para navidad.
Martín sale del hechizo, se sienta en su escritorio, saca las carpetas de su mochila y comienza a trabajar en la computadora.
PLANO DETALLE de su reloj de pulsera. El mecanismo de agujas funciona bien pero luego se nota que la manecilla del segundero se adelanta rápidamente.
El plano Queda detenido sobre el cuadrante del reloj que señala las 9.30 de la mañana.
La hora ha avanzado ya son las dos de la tarde.
El plano se abre y vemos que sobre el escritorio a varios vasos de café descartables y un sándwich a medio comer.
Martín esta visiblemente cansado, con la corbata desabrochada y los puños de la camisa arremangados.
Da un ultimo toque con el teclado y sonríe.
Martín (para si mismo)
Perfecto...quedó listo
Levanta el tubo y habla con su secretaria mientras se abrocha correctamente la camisa.
Martín
Roxana, decile al señor Krieger que subo a su oficina. El programa esta terminado.
jueves, octubre 28, 2010

Entrar en la historia es simplemente una frase épica para los hombres con responsabilidades sociales o políticas importantes. La muerte es sencillamente una circunstancia lamentable, dolorosa e imprevisible que nos llega todos los seres humanos.
No es posible concebir la alegría de algunos ayer por la mañana luego de conocida la muerte de Nestor Kirchner, ex presidente de La Nación. Las disidencias y hasta las reyertas no deben nunca despertar el odio mas profundo que nos lleve ha engendrar regocijo en la tragedia.
El dolor es un elemento transformador y así debe serlo para nuestro país y su joven democracia. Llegan días en los que no debemos permitirnos dudar de las instituciones y abrirnos, como Sociedad y Estado, al dialogo y la reflexión.
Tenemos que aprender a no vivir de las antinomias y recordar a Nestor Kirchner como presidente con todos sus logros y todos sus desaciertos, por que es parte de la naturaleza humana estar compuesto de grises. Por ello es necesario conservar el respeto, eso hará grande a la Argentina.
lunes, septiembre 27, 2010
El tiempo no para, una fábula del futuro. Primera Parte

0. introducción / Presentación
Los títulos corren blancos sobre un fondo negro con la música de la Bersuit Vergarabat, “El tiempo no para”.
Cuando los títulos terminan la canción se desvanece en fade off.
1. Sueño / Visión – Int. Hall edificio – Noche
(Martín, uniformados y voz de desconocido)
La escena transcurre en blanco y negro. En un tiempo indefinido. Las pocas voces que se escuchan están como atrapadas en un cono y la imagen es en cámara lenta.
Martín esta forcejeando con dos uniformados que lo sostiene por ambos lados de su cuerpo, apresando sus brazos. Los hombres están vestidos de negro y lo superan en físico y altura.
Martín
¡Sueltenmé!
No vemos que ha llegado otra persona pero los uniformados miran a la cámara mientras Martín se zafa de sus brazos.
Cámara en subjetiva de la persona que acaba de ingresar en la escena.
Voz del desconocido
¡¿Papá?!
2. Int. Depto. de Martín, escritorio – Día
(Martín, Carla y Teo)
Martín se despierta súbitamente. Sus brazos aun están algo apoyados sobre el escritorio. Se ha quedado dormido allí durante toda la noche.
Sobre el escritorio hay una pc laptop que exhibe un cartel de grabación finalizada.
Martín esta agitado y contrariado. Mira sobre su costado derecho y se topa con Teo que muy sonriente le ofrece una galletita a medio comer.
Teo (en media lengua)
Paaa
Martín mira a Teo y toma la galletita. Todo le parece extraño.
Teo sale corriendo y Martín se queda mirando la pantalla de su computadora pensativo.
Saca un cd de dentro de la maquina y lo guarda en un cajón.
Carla aparece con una taza de café caliente, mira como Martín guarda el cd.
Carla
Al fin terminastes.
Martín se sobresalta no esperaba verla allí.
Martín
Me asustastes.
Carla le ofrece la taza de café y él la toma aún tembloroso.
Carla
¿Te pasa algo amor?
Martín trata de explicarse pero no lo logra del todo.
Martín
Debe ser que estoy medio tensionado
por este trabajo...Y no se, tuve una
pesadilla media rara...
Carla lo abraza por detrás y lo besa en la cabeza.
Carla
¿Me la querés contar?
Martín (duda)
No deja era una boludez.
Carla
¿Podrás salir temprano hoy?
Es el primer día de Teo en el preescolar y...
Carla se sienta frente a él y sin querer vuelca el café sobre un par de cuadernos abiertos.
Martín
¡La reputamadre!
Martín se enfurece y trata de ver si no se han borrado algunos de los cálculos pero el café a penas a tocado unos de los extremos del cuaderno.
Carla trata de secar el liquido con lo que encuentra a mano, su camisón.
Carla
Perdóname, amor, soy una imbecil
Martín (sacado)
Mirá en donde te sentas, la puta madre.
Carla baja la vista no sin antes ver a Teo que observa la escena desde el marco de la puerta. Sus ojos trasmiten tristeza.
Carla
Discúlpame, es mi culpa, nunca presto atención a las cosas...
Teo se va.
Martín constata que nada se ha dañado guarda los cuadernos en su maletín con furia.
Martín
Deja, mejor me voy a bañar.
3. Int. Dpto. de Martín, Cocina – Día
(Carla y Teo, después Martín)
Carla le está haciendo una tostada a Teo.
Carla
¿Con dulce?
Teo asiente pero no contesta.
Martín entre colocándose la corbata. Carla Termina de hacerle la tostada a Teo y enseguida se concentra en Martín.
Carla
Amor, ¿vas a comer algo?
Martín casi sin mirarla.
Martín
No. Ya me tengo que ir, hoy no tengo el
auto así que me voy en subte.
Carla algo nerviosa casi no se anima a preguntar. Cuando habla trata de que Teo no se de cuenta.
Carla
De lo que hablamos antes...
¿Podrás...salir...temprano?
Martín (evasivo)
No se...no creo, hoy tengo que entregar
estoy tapado de trabajo...
Carla trata de ocultar su tristeza.
Carla
Esta bien no te preocupes.
Carla besa a Martín y él se pone el saco para salir. Se acerca a Teo y hace que el pequeño lo mire.
Martín
Suerte, hoy loco. La vas a pasar bien, ya vas a ver.
Teo asiente y cuando Martín lo besa, él saca un poco la cara.
4. Int. Ascensor dpto. Martín – Día
(Martín, por teléfono Vanina y después, Sandra)
Martín está acomodándose la corbata frente al espejo. Suena su celular y atiende mecánicamente. La vos del otro lado no se escucha pero la expresión de Martín en el espejo cambia de una forma lasciva, se vuelve ufano casi parecido a un lobo hambriento.
Martín (arrastrando las palabras)
Hola...mi amor...¿Me extrañas?...
En ese momento se apoya contra el espejo y cierra un poco los ojos. Luego se voltea y se mira halagado en el espejo.
Martín
¿Nos vemos?
Sandra, la mejor amiga de Carla, entra al ascensor con unas bolsas Martín se percata de que alguien entra pero no le importa demasiado.
Martín
Si, diosa...esta tarde...¿Qué te parece?
Cuando se vuelve ve que se la persona que entró es Sandra y se pone nervioso.
Martín
Después...te...llamo...¿dale?
Sandra se da cuenta inmediatamente de que Martín estaba hablando con una amante. Su mirada refleja una recriminación la cual trata de esconder detrás de una sonrisa cínica. Martín se atropella al hablar e intenta ayudarla con las bolsas.
Martín
Sandra...per...perdoná...no te vi
Sandra
Me di cuenta. Dejá que yo puedo sola.
Martín se da cuenta de que Sandra desprecia su ayuda y deja que ella sola suba al ascensor.
Sandra
¿Y Carla?
Martín esta del otro lado de la puerta del ascensor a punto de cerrarla pero la pregunta de Sandra lo detiene.
Martín
Eh...en casa...con Teo...
Sandra es quien toma la puerta y comienza a cerrarla con la misma sonrisa cínica que momentos antes había descubierto el engaño de Martín.
Sandra
Si...me imaginaba
Sandra cierra la puerta sin despedirse y Martín se queda del otro lado mascullando la bronca.
Martín
Qué boludo.
5. Int. Vagón del subte A – Día
(Martín)
Martín esta molesto tomado de una de las correas que cuelgan del techo. Hay mucha gente y el movimiento del subte hace que todos se balanceen. De pronto un hombre se abalanza sobre Martín de forma accidental.
Hombre
Perdón
Martín se molesta de inmediato pero trata de disimularlo.
Martín (mintiendo)
No es nada
Martín se afirma al pasamanos y cierra los ojos. En ese momento vuelve a recordar la
Vos que lo despertó del sueño (En Off)
¡¿Papa?!
Martín abre los ojos impresionado ya a llegado a la estación y trata de apurarse a bajar.
Martín
Permiso, permiso...
miércoles, agosto 25, 2010
El papel de la libertad

“Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”.
Mariano Moreno
La mañana del miércoles 25 de agosto del 2010 comienza como el triste preludio de una guerra de intereses a los que nada le importa la libertad, la pluralidad, y mucho menos la labor periodística. Actores poderosos ponen de manifiesto sus fines más por hacerse de un negocio que esta en franco retroceso alrededor del mundo.
Desde hace años la emisión de diarios enfrenta la caída mundial puesto a competir con la inmediatez de los medios audiovisuales. Internet, la televisión y, en menor medida la radio, fueron restándole a la grafica lectores que enbuidos en la “falta de tiempo” se vuelcan al poder de la imagen y a los artículos digitales.
En medio de la era de la digitalización la Argentina se enfrasca en una pelea feroz por la posesión del comodity del papel para la emisión de diarios, la empresa conocida como Papel Prensa.
Desde hace mas de treinta años el insumo necesario para realizar un emprendimiento grafico esta en manos de los conglomerados periodísticos con mas tirada llevando al resto de los competidores a padecer una situación de desventaja comercial muy importante.
Página 12 (antes de ser absorbida por Clarín y quien ahora parece prestar su lealtad al oficialismo) fue una de las victimas de estos manejos durante la infame década del noventa. Situación, que de ser puristas, lo coloco en un déficit que propicio su venta posterior al multimedio Clarín.
La concesión original del negocio del papel se realizo en pleno gobierno de facto y las practicas monopolicas comenzaron casi de inmediato pero la misma clase dirigente que hoy denuncia mantuvo un silencio respetuoso hasta que alla por el 2008 en medio del conflicto del campo rompen relaciones.
Entonces se desató en la Argentina una batalla de egos en la cual los roles de victimas y victimarios se intercambian y confunden con una inusitada habitualidad. Y en medio de tamaña puesta en escena se ensamblan con crueldad los crímenes de lesa humanidad de una forma banal y despiadada que nada tiene que ver con el valor real de la memoria y la justicia.
Hoy no esta en peligro la libertad, hace años que la libertad tiene precio y se compra, se vende o se silencia a placer y gusto. Pero aun así, la práctica denunciante en manos del Estado lo convierte en un espejo irregular del absolutismo que tanto repudia y allí en donde se debe marcar un alto.
El Estado, del cual forma parte el gobierno no debe comerse su propia cola en posturas intransigentes y actos proselitistas que lejos de poner frente a la sociedad hechos fundamentales se vuelven gestos demagógicos que le quitan credibilidad y respeto.
La transparencia de quien detenta el poder no debe negociarse jamás para no volver sobre los pasos de la democracia que tanto nos costo conseguir. Para eso esta el congreso, con todos sus crisoles y la justicia, con todas sus imperfecciones, pero allí están, formando parte de una republica joven que aun esta aprendiendo “ser” pero para alcanzar un desarrollo institucional verdadero es necesario ejercer la libertad aun en el disenso.
lunes, marzo 15, 2010
miércoles, febrero 03, 2010
Sueño cumplido
No es posible elogiar más a EL SECRETO DE SUS OJOS. Es una pelicula argentina que trasciende la identidad para ubicarse en el sitio más deseado para alguien que escribe: "Un cuento bien contado".
Es una historia simple de justicia y amor, interpretada con naturalidad y dirigida con un exquisito cuidado historico y sentimental. Es una narración melancólica sobre el amor perdurable. Una pieza imperdible que bien vale su nominación, y si podemos soñar, su premiación. Ojala...
lunes, febrero 01, 2010
Adios a Tómas

Un mastro del periodismo pero mas importante, un cronista de la historia reciente con la agudeza intelectual necesaria para descubrir los recodos de los sueños revolucionarios y los grandes mitos. Se va a extrañar su lucidez...
lunes, diciembre 28, 2009
lunes, noviembre 30, 2009
LA CITA

"Debe estar hermosa" pensó mientras cruzaba la calle en medio de la lluvia. La noche aun no era tan profunda para ocultarlo de la vista pero su apariencia inofensiva y enfermiza lo volvía inexistente. Logro llegar al puesto de flores corriendo un poco,
lo suficiente para entrecortarle el aliento, y despertar extrañas conjeturas en el dueño, que lo conocía desde hacia muchos años.
Pago justo y se fue rápido dejando detrás de si, flotando entre la humedad y la oscuridad, un "Voy a ver a alguien" que despertó una sonrisa en el florista cansado por el final del día y la poca recaudación. El viento se torno mas intenso y tuvo que encorvar los hombros dentro del blazer para no claudicar. Miro las luces
sin ver el colectivo y volvió a pensar en ella.
El sueño se recorto entre las siluetas de luces y sombras. Allí estaba ella, dormida bajo las lámparas ámbar del cuarto vacío. La piel tersa de su rostro no era capaz de esconder las imperfecciones y las tímidas arrugas de la mediana edad. Los trazos de la genética habían definido una amplia frente y unas finas cejas para caer en la inmensidad de sus ojos como una cascada de vida, ahora dormida. El espectro ocre del arco de la nariz apenas surcaba la delicadeza del rostro para ser completado por unos labios plenos de un rosado tímido casi libido.
El estrépito del colectivo al frenar lo volvieron del sueño y descubrió con estupor que su mano, frenética por el recuerdo, había oprimido el tallo al punto de quebrarlo. Pago el mínimo y se sentó en la mitad del colectivo. No tan atrás como para parecer un inadaptado ni tan adelante para ser tildado de descortés al no dar el asiento a una anciana o una embarazada. Miro el paisaje mecánicamente en tanto su mente volvía hacia aquel rostro y aquella piel que con tan naturalidad contemplo, toco y perfecciono.
Si, podía saborear el gusto embriagador del contacto de los productos con la blancura. Como los potentes colores transformaban la lividez de la piel y como sus manos aumentaban la belleza con delicados trazos que habían sido permitidos de antemano en un acuerdo silencioso entre ambos. Empaño el cristal suspirando el deseo de volver a verla. La lluvia había vuelto la noche en frío tan rápido como había llegado a destino.
Miro la flor, aun viva a pesar del tallo mellado y bajo del colectivo.
Subió las escaleras con tanta rapidez que la sangre, en el esfuerzo, le quemo los muslos. Antes de entrar sostuvo el aliento para tratar de calmar los nervios.
La luz era tenue, amarillenta y el aroma del ambiente de un dulce acido y floral rápidamente lo cubrió como un velo. Se abrió paso entre la gente, invisible en su inexpresión y logro verla.
Estaba más hermosa que antes. Su sonrisa resplandecía dormida, tan perfecta como él la había dejado varias horas antes bajo la escrutiñadora luz de la morguera. Se acerco, dejo la flor cerca de sus manos y la beso en la frente para sellar la inmortalidad de su amor y de su trabajo. Nadie lo reconoció. No tenían porque hacerlo. El estaba presente en aquel maquillaje perfecto que arrebataba la muerte de la belleza y la convertía en sueño.
(Pintura: El Beso Gustav Klimt)
lunes, octubre 05, 2009
Sin palabras en tu ausencia
martes, septiembre 22, 2009

Salió del local de la calle Guemez, con una extraña expresión de satisfacción en el rostro, propia de un triunfo en el casino o la adquisición de un premio, mas que de haber logrado conseguir el cuchillo de hoja larga que llevaba envuelto en una bolsa de regalo.
Es cierto que debió conseguir un bisturí, era mas propicio hasta más fino, pero la necesidad es la madre de las respuestas rápidas y “la cosa” ya no podía resistir mas retrasos.
De pie en el living de su casa, a oscuras, contemplo el hipnótico fulgor de la hoja de acero obviando la grotesca marca impresa en el borde del mando, “La Fruta” decía y le revolvía el estomago sublimar a tamaña indignidad el mas precioso de sus actos.
Decidió conservar el ayuno por tres noches hasta decidir el momento en que “La cosa” fuese llevada a cabo. Pero el cuerpo es mas débil que la voluntad y termino aquella noche en una pizzería del centro tirando por la borda el ayuno pero no “La Cosa”.
Pensando en las estrechas calles de Londres del 1880 se encamino hacia Barrio Norte. Apretó la delgada hoja imaginando como habrían sido aquellos parajes. El olor acre del Tamesis, el hollín de la era industrial naciendo fuera de control y el repiqueteo constante de los pasos de las prostitutas en busca de clientes.
Sonrío con placer, ahí era donde le tocaba entrar. En la representación del infame criminal del East End, con la noche como manto y el anonimato como aliado. Jack el destripador, era su papel, el rol principal en una serie de crímenes, planeados, que lo convertirían en la re encarnación del mal.
Caminaba lentamente pensando en como habría de gozar, no solo con “La Cosa” sino con el juego que entablaría con las autoridades. Una persecución de la que se sabía triunfador ocupaba sus fantasías como un almíbar tangible que le embriagaba la garganta.
Vio a la mujer a lo lejos. Era un poco más exuberante de lo que había soñado pero de todas formas, bella, esbelta. Un exponente perfecto de las mujeres de “vida fácil” que serian su manjar.
Se acerco sigiloso tratando de espantarla levemente, pero no lo consiguió. Quizás la rutina de la noche habían aguzado los sentidos de la joven pero nada la prepararía para “La cosa”. Combinaron un precio y con confianza desmedida sugirió un parque cercano para completar la transacción carnal.
Con un mohín de superioridad siguió las abundantes caderas hasta un banco medio carcomido por la humedad que serviría las veces de cama y de tumba, pensó.
La joven se sentó con cansancio y se quito la blusa con soltura mientras extendía la mano hacia su cinturón con habilidad.
Cerró los ojos y mecánicamente tomo el cuchillo de su bolsillo saboreando “La cosa” a l alcance de la mano. Pero mientras el corazón se le aceleraba y la respiración se le a trancaba en los labios la joven fue capaz de ver el brillo de la hoja y con un certero uppercut de izquierda le partió la mandíbula al grito de “Que te crees boludo” en un tono grave y masculino que le hicieron temblar las rodillas.
Humillado y adolorido se quedo tirado en la plaza pensando en la ironía de querer re encarnar un asesino y terminar fracturado por un travesti.
jueves, enero 08, 2009
CENA CON AMIGOS

Yo también quise a Clara. Tanto o más que él. El frió de esa mañana de abril era apenas imperceptible a causa de la corrosión que me provocaban los celos. Ni siquiera la presencia continua de las lapidas, la vos del cura, el aroma de las flores eran capaces de romper el conjuro del odio que sentía por el patrimonio del dolor que rodeaba en dos bandas de oro el anular de Eduardo.
Rodee su hombro para darle el apoyo que no podía brindarle de corazón y el viento me llevo lejos cuando los tres teníamos esa amistad especial que nos hacia sentir fuera del mundo. En alguna forma ambos girábamos dentro de la orbita luminosa de Clara. De aquellas canciones de cuna después de la segunda botella de Merlot o de sus mañanas brillantes en el taller creando vida con yeso. Ambos la amábamos entonces pero solo Eduardo tuvo el valor de decirlo.
Fue entonces que para olvidar a Clara me perdí en la noche de las calles conocidas y en los bares de conversaciones casuales. Solo conseguí perder el tiempo y la sobriedad. Viaje lejos para el casamiento, casualidad del destino que el diario me mandara a cubrir una cumbre de presidentes de protocolar inutilidad.
No hubo felicitaciones ni despedidas. Solamente tiempo. Y con el tiempo distancia. Y con la distancia algo de olvido. Parece ilógico, casi ridículo, pero el amor destinado al olvido es casi como la letra amarillenta de un bolero: Dulce y lacerante.
Durante años pensé que había logrado dejar atrás los hilos tensores que nos habían unido y separado pero la muerte de Clara había jalado de ellos dejándome aun mas solo que antes. Y otra vez tenia que compartirla con Eduardo.
Esa noche no se cual de los dos tomo mas, pero nuevamente fue él quien le gano a mis palabras. Arrastrando las palabras con casual tranquilidad fue capaz de desnudar todos los recodos de la distancia que nos separo a lo largo de su vida con Clara. Siempre lo supo. Lo presintió. Y supongo, que en algún momento, ella también. La tristeza de la verdad encadenada en su espantosa borrachera me avergonzó y, a la vez, me lleno de remordimientos.
Por fortuna. Eduardo se quedo dormitando la pena de ser viudo reciente y yo me escurrí, de nuevo, pero esta vez me lleve la resaca y la culpa. La muerte de Clara se había convertido en una tragedia ambigua de calabazo con hitos de falsa libertad.
El diario me tomo como redactor y me olvide de a poco de Eduardo. Pero no de Clara. Ella estaba ahí espiando mi vida. Ojeando los momentos de soledad desde la oscura barrera de la muerte. Acechando en mis fantasías con mucha más intensidad que cuando solíamos ser amigos.
La ausencia de Clara era un dolor físico. Un traumatismo constante atrapada entre la piel y el alma que quitaba el sueño y atrapaba cada segundo de rutina en su esencia perdida. Solía pensar, más de lo que hubiese querido, que tal vez Eduardo sintiese lo mismo y la culpa volvía a enredárseme con infame puntualidad.
Muy a mi pesar no pasaron muchos días hasta que volví a saber de Eduardo. Su voz en el teléfono sonaba inusualmente desprovista de dolor y en el eco de las consonantes había un dejo sutil de euforia. La política y la actualidad se condimentaron de chistes sin gracia y poca inteligencia, no comunes en la dialéctica de Eduardo y, antes de cortar, con una sonrisa imaginaria en los labios musito una invitación a cenar.
La tardanza en la respuesta, que pretendía aplacar la audacia de la invitación, paso inadvertida para Eduardo. Poco le importaron los compromisos fingidos que creí recordar o las entregas inexistentes que prometí al editor, simulando que su carácter displicente hacia el trabajo era todo lo opuesto y que cada demora solía pagarse con suspensiones.
Eduardo chasqueo la lengua confiado en que sus ultimas palabras flanquearían cualquier compromiso, “Clara va a cocinar, no te lo podes perder”, dijo con una naturalidad cruel que no podía ser simulada. No debía serlo.
Acepte y no lo contradije. No se porque. Podría fácilmente atribuirlo a la culpa que me seguía como la sombra pero acaso fue la presencia más vergonzante de todas: la lastima. Lastima por Eduardo. Lastima por mí.
No volví a dormir esa noche. Ni la siguiente. Me inquietaba el habla casual de Eduardo, su alegría incomprensible y la rubrica de la invitación blasfemando el nombre de Clara para asegurar mi compromiso.
Por desgracia la cena llego demasiado pronto para llegar a esbozar una hipótesis sobre el comportamiento errático de mi amigo. No compre nada. NI vino ni mazas. Ni Postre o un cigarro. No quería alentar sus ensueños equivocados sobre el destino ni mis aprensiones culpables sobre el recuerdo de Clara.
Quizás todo comenzó cuando tome el ascensor que tantas veces me llevo al refugio que solía envidiar en secreto. Sentí un vació repentino en la boca del estomago. No era temor por enfrentar la psicosis de Eduardo o mis propios demonios engarzados en las memorias. Un alo anticipatorio me enrojeció las mejillas como si estuviese a punto de dar el primer beso de la vida.
El freno del ascensor me provoco un pánico irracional como si estuviese a punto de despertar de un sueño profundo. Junte valor, atribuyendo todo lo que pude mi extraño padecimiento a la culpa por ver al amigo que había logrado quedarse con el amor que mas deseaba.
Camine lentamente hasta toparme con la numeración del departamento, brillante cobre sobre la madera, reflejando la armonía interna que siempre quise para mi. Escuche tenues palabras y alguna risa apagada. Por alguna razón creí haber vuelto en el tiempo. Escuchaba como una sinfonía los sonidos que solía escuchar cuando aun éramos inseparables. Cunado los celos no eran tan cáusticos ni el dolor de la perdida tan grande para alejarme.
No se como golpeé a la puerta ni como fui capaz de escuchar como Eduardo decía con tono afectuoso “Deja amor, yo atiendo…”. Su sonrisa despreocupada guió mis pasos por el living que fue testigo de tantas noches de charla. Sentía el perfume de Clara en el ambiente y los ecos lejanos de sus pasos familiares al moverse por la cocina. El sopor me invadió por completo y jamás sabré como fui capaz de contener las lágrimas del miedo o la emoción.
La certeza de la presencia de Clara era tan pura y genuina que no pude atreverme a acusar a Eduardo de locura. El aroma de la comida era impreciso pero delicioso. Eduardo me palmeo el hombro y puso en mi mano temblorosa una copa de vino mientras hablaba de un libro apasionante que lo había dejado sin dormir varias noches.
Un peso invisible oprimía mis costillas y hacia que el alterado latido de mi corazón se escuchara directamente en los oídos como el efecto no deseado de una borrachera.
Me hubiese gustado saber si Eduardo había enloquecido y si la culpa, la pena, la perdida y el vació me habían arrastrado junto a sus delirios. Me hubiese gustado saber su aquello era un sueño en el que ambos nos recontábamos con la mujer que amábamos pero el miedo derramaba espasmos en mis gastos y en mis manos y no fui capaz de levantar la vista cuando la cena estuvo lista. Solo vi brillar la alianza de Clara frente a mis ojos una vez antes de sentarme a la mesa.
*Pintura: Han van Meegeren, (Henricus Antonius) 1889-1947
martes, noviembre 04, 2008
25 ANIVERSARIO DE LA VUELTA A LA DEMOCRACIA

A punto de cumplir 32 años me considero hija de la democracia. No padecí el flagelo de la dictadura, con sus crímenes y su prohibición, pero el espíritu que asumió la historia, en el imperfecto gobierno de Raul Alfonsin, supo enseñarme que había pasado en el país en la era más oscura.
Se cometieron errores, pactos, chicanas y todo tipo de trampas políticas pero aun así la democracia es el único bien durable para las generaciones que vienen. Se tiene que seguir aprendiendo. Se tiene que seguir trabajando pero sobre todo tenemos que seguir comprometidos porque ese es el juego de la libertad; Elegir, acertar o equivocarse pero siempre volver a elegir.



