
Hace treinta y cuatro años, asesinaban al presidente de Chile, Salvador Allende y comenzaba el gobierno del terror de Augusto Pinochet. Un gobierno socialista era masacrado en el propio palacio de estado, sin respeto por la constitución ni la institución.
Dos momentos sangrientos que cambiaron la visión de los países que los padecieron. Volverán a suceder porque no hemos aprendido a conformarnos con lo que tenemos, no sabemos valorar la paz y solo pretendemos tener la hegemonía en las opiniones. La triste condición humana. A treinta y cuatro años y a seis años, las motivaciones económicas siguen mandando por sobre las necesidades humanas.
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